Antes de las 10 en el Congreso

Antes de las 10 en el Congreso
José Luis Heras Celemín
José Luis Heras Celemín es autor del libro “El Caso Bankia y algo más… o menos” y Director de Comunicación de la Fundación Emprendedores.

“Ministerio de la Presidencia, relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Pleno Congreso de los Diputados. Orden de contestación de las preguntas orales e interpelaciones urgentes, 26 de febrero de 2010”. Es el resumen que facilita la Secretaria de Estado de Relaciones con las Cortes y Asuntos Constitucionales. Estaba sobre la Libreta de Notas. Alguien lo repasó, dobló la hoja y dijo “Todavía no son las diez”.

No eran las diez de la mañana, pero en la Tribuna de Prensa parecía no interesar lo que estaba pasando en la Sesión de Control al Gobierno. Era un síntoma que mostraba la realidad en el Congreso de los Diputados y la disposición de un Pleno en el que el examen y control que hace la Oposición al Gobierno empieza con las preguntas al Presidente y Vicepresidentes como puntos principales. Pero habían pasado sin interés. Seguían las hechas a los ministros. “¿Qué planes tiene el Gobierno en relación con el futuro de los militares de más de cuarenta y cinco años?”, se preguntaba a la ministra de Defensa. Con ella, apareció el interés menguante y volvieron los temas previos al Pleno: La epidemia corona-virus con infectados y síntomas. La Sesión de Control al Gobierno del martes en el Senado, con el rifirrafe entre Maroto y el Presidente, sobre el asunto Ábalos en el Aeropuerto de Barajas. La postura del Presidente, que en vez de contestar y defender al ministro lo dejó a su suerte mientras él se refugiaba en la circunstancia de una empresa que cría búfalos y tiene el domicilio en Sotosalbos, como Maroto. Y las maledicencias, canallas y con tufo picante, sobre la pareja Pablo Iglesias-Irene Montero: Obras en un ministerio útiles para pernocta. Ídem en otro ministerio y lejos de Galapagar. Asesora nombrada por Iglesias. Y un revoltijo de palabras entre sonrisas pícaras: asesor, sexo, hora, asexohora.

Todavía no eran las diez, pero ya estaban claros dos aspectos de la Sesión: Tono y Contenido.

Podría ocurrir que, vista la postura independentista y la cita vespertina entre Torra y Sánchez, el Gobierno usara un tono en busca de aliados; o que Sánchez y sus ministros repitieran postura soslayando asuntos. El contenido, estaba en las Preguntas (16), Interpelaciones Urgentes (2) y en las Mociones consecuencia de interpelaciones (2) presentadas y aceptadas.

Los dos aspectos, tono de Gobierno y Primer Partido de la Oposición y preparación del contenido por ambos de la Sesión, asomaron en la primera pregunta, la que hizo Pablo Casado al Presidente del Gobierno “¿Va a garantizar el Gobierno la igualdad entre todos los españoles?”. En ella, al desarrollarla, Casado mostró que, como otras veces, solo buscaba mostrar la catadura del Presidente del Gobierno con sus carencias, vicios y defectos; no controlar o aportar algo al Gobierno. Sánchez, por su parte, siguió, como la semana anterior en el Congreso y como el martes en el Senado, marcando postura a sus ministros y lanzándose al sinsentido facilón de, en vez de mostrar las bondades de sus acciones de gobierno, buscar bronca para convertirse en una Oposición a la Oposición que, en vez de gobernar, critica.

No eran las 10 de la mañana, pero vista la acción del Gobierno y del PP como primer partido de la Oposición, convenía prescindir de los chismes del momento y dejar las picardías y críticas de importancia limitada para dedicarse a lo que importa: La situación y acción de ambos, tomando como base, además de sus actuaciones en la Sesión de Control, cómo la habían preparado.

Abundando en ello, encontramos:

El Gobierno de Coalición PSOE-UP, con Iglesias y Sánchez en pugna y aparentemente dedicados a sus propios intereses, ha iniciado la legislatura sin ahormar una forma de hacer para un supuesto Programa de Gobierno común en el que los intereses de ambos no son afines y parecen encontrados. En esa realidad, la acción de gobierno es un conjunto de acciones que no se explican (hacerlo siempre es imposible) y que zascandilea con grandilocuencias para evitar conflictos entre los coaligados que pueden tratar de converger, pero no acordar todas y cada una de las acciones de gobierno que impulsan. Esto, y no la estulticia, es lo que, aunque no justifique, determina el proceder de Sánchez en ocasiones, la línea que sigue en los debates de Control a su Gobierno, y el proceder de los vicepresidentes y ministros cuando parlotean lenguaraces para disimular la heterogeneidad de la coalición que gobierna.   

La Oposición del PP, con Casado, García Egea y Cayetana Álvarez de Toledo al timón, es como se ve. En la acción de Control al Gobierno se nota discordancia entre la forma de hacer del partido y la de la clase dirigente joven (puede haber llegado al poder con adelanto) que produce unos efectos que merecen reseña: No parece que haya equipos de trabajo (cada uno va a su aire). Prima el amiguismo frente a capacidad y preparación (los portavoces de Comisiones Parlamentarias son un ejemplo). No se prepara cada semana la más importante actividad política del grupo parlamentario, que es la Sesión de Control. Y no se muestra que haya seguimiento, estudio y previsión de acción frente a la actualidad y realidad nacionales diarias para seguir, controlar y buscar alternativas a la acción del Gobierno. En esta situación, con el Gobierno que hace oposición a la Oposición (hoy con su Presidente, vicepresidentas y ministros); y con el PP, que es el primer partido de la Oposición fiando la acción a diputados aislados (hoy Casado y los que preguntaban), lo ocurrido no es extraño: No eran las diez de la mañana, pero en la Tribuna de Prensa parecía no interesar lo que estaba pasando en la Sesión de Control al Gobierno. 

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