Tabarnia lliure

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Tabarnia lliure
Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.

Hay cosas que empiezan en broma y acaban en serio. ¿Puede ocurrir con Tabarnia? Es un proyecto trabajado desde 2011. Su territorio abarca comarcas en Tarragona y Barcelona. Incluye la ciudad condal. “Barcelona is not Catalonia”, lema y plataforma web de Tabarnia, combate el separatismo con sus propias armas.

Tabarnia es la región más poblada del Principado. Unas cinco millones y medio de personas sobre un total de siete y medio. Rechazan mayoritariamente el separatismo. Tabarnia está políticamente subrepresentada frente a zonas agrarias e independentistas porque el sistema electoral español penaliza las concentraciones citadinas. Hay que cambiarlo. ¿Cómo es posible que, según los sondeos, un partido pueda ganar claramente las elecciones generales y ser el tercero en escaños?

En Tabarnia pagan más impuestos que en el resto de Cataluña. “La Generalitat nos roba” afirman sus partidarios. El Govern obtiene en el gran Barcelona el 87% de su recaudación y no reinvierte más de un 59%. ¿Les suena? Añaden que el independentismo se subvencionó con 164 millones de euros públicos detraídos de hospitales y escuelas.

Abogan por una nueva Autonomía. ¿Por qué no? Ponen como ejemplo Madrid, desgajada de una Castilla repartida, como Aragón, en varias Comunidades. Pueden fomentar reclamaciones semejantes en el País Vasco y Navarra. ¿León, otra Autonomía? Complicaciones. Sin duda, pero, en el marco español. Al rechazar sociedades respetuosamente bilingües y cultivar una enseñanza sectaria, los nacionalismos abonan separatismos internos.

Es en la propia Cataluña donde debe estar el foco principal de resistencia al independentismo a pesar de que este último haya creado un ambiente de violencia psicológica, a veces física, para cohibir a los unionistas.

Por eso Sociedad Civil Catalana y Tabarnia son importantes. Ambas abogan por una Cataluña española pero la segunda añade un “si te vas de España, yo me quedo”. Podría, también, anticiparse y ser la decimoctava autonomía para escapar a la matraca independentista. Hay que dialogar, pero el independentismo podría provocar dos Cataluñas. ¿Lo permite nuestra Constitución? A veces las circunstancias apremian.

Algunos citan casos violentos de descomposiciones territoriales como Irlanda, los Balcanes occidentales y la explosión del imperio soviético. Con particiones territoriales se puede llegar, asimismo, al nefasto cantonalismo del XIX. No siempre es así.

Suiza ofrece un buen ejemplo. En los años setenta del siglo pasado unas comarcas francófonas del Cantón de Berna, germanófono, se separaron democráticamente del mismo creándose el Cantón del Jura. Algunos distritos prefirieron, sin embargo, seguir en Berna y uno acabó uniéndose al cantón de Basilea Campiña.

Aplicándolo al Principado, se crearía Tabarnia, diferenciada de la Cataluña rural secesionista. En Suiza (otra vez) Basilea se dividió en su día en Basilea Ciudad y Basilea Campiña… El Valle de Arán, antiseparatista, podría, dada su localización geográfica, obtener un estatuto especial, pertenecer distantemente a Tabarnia o integrarse en Aragón donde ya hay una “Franja” catalanoparlante lindando con Cataluña. Tabarnia evidencia, ante todo, las contradicciones separatistas, pero puede ser, asimismo, una solución para los que quieren que su terruño siga siendo español si, eventualmente, se independizara una Cataluña.

Este mismo martes, con Albert Boadella, presentan oficialmente este proyecto en Barcelona y promueven una concentración el 20 de enero. A los secesionistas no les gusta Tabarnia porque es un derecho a decidir aplicado al de los separatistas. Una forma de contrarrestar su ópera bufa que, de continuar, solo acabará en mayor tragedia.

Hay, pues, varias maneras importantes de oponerse en Cataluña al independentismo: desbaratar sus argumentos, dialogar, votar a Inés Arrimadas, apoyar a Sociedad Civil Catalana y sustentar Tabarnia. No son incompatibles.

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