El triunfo del marketing sobre la política

El libro de Sánchez pone en evidencia la sociedad adolescente preocupada de la imagen

Manual de resistencia de Pedro Sánchez

El libro de Sánchez no es un libro de memorias. Es una más de las ‘historias’ de Instagram que desaparecerá a las 24 horas. Durante unas horas fugaces se hace viral. Después muere. Y a nadie le importa. Es el reflejo de la sociedad adolescente y compulsiva, que no espera pasar a la historia por algo grande sino sobrevivir el próximo cuarto de hora.

Si hace unos años lo importante era hablar en 140 caracteres, ahora lo importante es hablar en ‘stories’. Cada día más fugaces, menos permanentes, menos profundos, más marketing. Y desgraciadamente funciona, porque la propia inercia genera una memoria cada vez más débil. Y en términos electorales cada día hay menos fidelidad y la decisión se toma más tarde. En muchas ocasiones el día antes. Y en ocasiones incluso el mismo día de la votación.

Un nuevo ‘lider’ para una nueva sociedad. Líderes de usar y tirar. Como los famosos: los creamos, los devoramos y los abandonamos por otros. Haber convertido la política y la justicia en un plató de televisión tiene estos costes. No importa la realidad sino los 20 segundos de televisión o de video para las redes sociales. Así que no hay que pensar mucho en el fondo sino en la forma.

No hay que combatir ideas sino las ‘performance’. No hay que estudiar la realidad, sino sonreir. Y ahí está el ‘resistente’. Confabulándose contra los que consideran un frívolo. ¿Pero no era ese tu personaje en el escenario? Regresa el gran teatro del mundo…

La estrategia de Sánchez con el libro es sencilla: relatar una historia de batallas y fracasos en las que muchos españoles se puedan sentir identificados. Muchos españoles fueron descabalgados del bienestar por la crisis. Muchos no se han levantado y Sánchez les ofrece una receta para sus males: la resiliencia, la capacidad de sobreponerse a los vaivenes del momento. Tan de moda -otro ‘storie’- como el ‘mindfulness’ o el ‘10yearschallenge’…

Si Zapatero hizo una especie de absolución laica a las mujeres que habían abortado, Sánchez ‘vende’ una esperanza a los caídos. Y lo hace con la sonrisa de ‘Pedro el Guapo’, desde el falcón y con el perrito en los brazos. ¡Sí se puede!

Como toda campaña de marketing no es perfecta. ‘Vender’ como primera decisión política el cambio del colchón probablemente pretendía acercar la política a lo cotidiano y atizar un zasca al expresidente Rajoy, pero el zasca se volvió ‘boomerang’ por lo ridículo. ¿La decisión símbólica que marca un gobierno es cambiar tu colchón?

Que Irene Lozano -la negra de la cosa- haya confundido a fray Luis de León con San Juan de la Cruz en la anécdota del “decíamos ayer” es imperdonable en la era de Google. Sobre todo teniendo en cuenta que ha sido generosamente recompensada por su labor de escribana. ¿No se podía haber esforzado un poquito? Algunos pensaran que nadie conoce a San Juan de la Cruz y a fray Luis de León…

Probablemente el gurú Iván Redondo piense que no pasa nada por evidenciar mediocridad y naturalidad a quien se siente mediocre y natural. Lo que quizás desconoce esta generación ‘youtuber’ es que la gente no admira a líderes como yo sino aspiracionales. ¿Alguien de verdad quiere ser Pedro Sánchez de mayor?

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