Premios Plátano

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— P U B L I C I D A D —

Conocemos los premios Naranja y Limón. Ahora han surgido los Premios Plátano con su dualidad y ambigüedad. En efecto, un plátano es rico de comer, pero su peladura, abandonada, puede provocar un gran resbalón.

Mi sobrino Evaristo los ha organizado y para asegurar su objetividad ha incluido en el jurado a autómatas imparciales dotados de inteligencia artificial, esa que se desarrolla por aprendizaje propio, emulando la inteligencia humana. Consecuentemente, la ginoide ANDREA, el androide SAM y el dron volador PAAF, que trabajan todos en mi bar favorito, fueron, con Evaristo, miembros del Jurado de los primeros “Premios Plátano 2022”, entregados en la última semana de ese año.

Yo no formé parte del jurado porque mi sobrino dice que no soy imparcial. ¡Lo que hemos de sufrir las madres solteras, categoría a la que circunstancialmente me puedo adherir gracias a la Ley Trans a pesar de la negativa de Carmen Calvo de aprobarla!

Evaristo determinó varias categorías: política nacional (Plátano Flambeado); política internacional (Plátano Frito); política económica (Plátano Volcánico); política inútil (Plátano Aplastado); y política disgregadora (Split Banana). Se entregaron los premios en un hotel de postín siendo retransmitido el evento por una cadena de televisión.

El premio “Plátano nacional” fue recogido por la atractiva y elegantísima Yolanda Díaz que se comió en el estrado, ante todos y entre aplausos, su plátano flambeado por las políticas sociales promovidas por ella y Podemos. “El jurado consideró que los socialistas han estado en este terreno desbordados por los podemitas de cara a la opinión pública”, me aseguró Evaristo.

El plátano internacional lo recogió un Alto Cargo de Exteriores que, fuertemente aplaudido, engulló públicamente una banana frita colombiana. “El jurado estimó que la política internacional del gobierno ha mejorado cuando González Laya fue sustituida sin perjuicio de las críticas que algunos esgrimen respecto de la gestión del colectivo diplomático y del asunto de la reconciliación con Marruecos”, me explicó Evaristo. Él sabrá ya que tiene amigos en Santa Cruz.

El plátano económico fue atribuido al Banco de España por mantener una postura bastante independiente respecto de las previsiones económicas y sus consecuencias. Recogió su Gobernador un plátano moteado de negro procedente de la isla canaria de la Palma a consecuencia de la erupción volcánica. “Yo creo que no le gustan los plátanos porque lo dejó en su plato sin tocarlo”, comentó PAAF. Mientras ANDREA nos dejaba unos montados de caviar rojo navideño filtró que “Feijoo no obtuvo un necesario voto de calidad de la presidencia que consideró que el PP haría una política económica parecida a la del Gobierno socio-comunista bien vigilado, como todos, por Bruselas”. “Afortunadamente”, murmuró en voz baja Evaristo.

El premio de política inútil fue atribuido a Inés Arrimadas por la ineficiencia con la que ha llevado su partido. Ocupada con sus peleas con Edmundo Bal, fue su mentor, Albert Rivera, quién se comió, solo y lejos de todos, un plátano aplastado que, en realidad, parecía a su medida. “Es el verdadero causante de los males de Ciudadanos”, precisó críticamente PAAF con su cerrado acento francés de fábrica.

“El premio por la disgregación fue otorgado alalimón a ERC y Bildu por sus éxitos en materia de indultos y de rebaja del coste de delitos como la malversación política extra bolsillo propio y la sustitución de la sedición por meros revuelos callejeros algo agravados”, me explicó un malhumorado SAM. “No quise estar presente en su entrega”, añadió, “por lo que no vi como Félix Bolaños surgió, me dijeron, de una oscura esquina de la sala para devorar entusiasmado, con un gran delantal para no mancharse, un enorme Split banana con crema montada y fresas preparado por un repostero periférico. Hubo pitos”.

Cerró el evento Evaristo anunciando para finales de 2023 la segunda edición de los Premios Plátano.

Carlos Miranda
Carlos Alonso Miranda y Elío, V conde de Casa Miranda, es un diplomático español Licenciado en Derecho, que fue Embajador de España en el Reino Unido desde julio de 2004 hasta 2008 y Embajador Representante Permanente de España en el Consejo de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) desde julio de 2008 hasta su cese en febrero del 2012.
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