Democracia neoliberal condicionada

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Serralaitz
Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

La tensión entre PP y Ciudadanos frente al gobierno de Pedro Sánchez, Podemos y sus aliados, reproduce al pie de la letra una sentencia Samuel Huntington, uno de los principales defensores del neoliberalismo.

En opinión de este estratega y cerebro del capitalismo de última moda, “la democracia es solo una de las maneras de constituir la autoridad y no es necesariamente aplicable universalmente (!!). El funcionamiento efectivo de un sistema democrático requiere cierto nivel de apatía y de no participación por parte de algunos individuos y grupos. Hay también potencialmente límites deseables a la extensión indefinida de la democracia política”.

La oposición española, tal vez cabreada por la moción de censura que la retiró del gobierno, o fiel al mandato del tal Hungtinton, se empeña tercamente en dejar fuera de juego a Podemos, con el fantasma de Venezuela a su espalda, y en este momento parece empeñada en impedir que Pedro Sánchez gobierne, en paralizar todo sus intentos, en base a ese principio de Hungtinton de que “el funcionamiento efectivo de un sistema democrático requiere cierto nivel de apatía y de NO PARTICIPACIÓN de algunos individuos y grupos…”.

Que sea la propuesta de desenterrar a Franco del Valle de los Caídos, que sean los problemas de la inmigración, o la venta de armas a Arabia Saudí, o el inaudito conflicto de títulos universitarios fraudulentos, todo vale para frenar o abortar todo intento del Gobierno de Pedro Sánchez. La oposición que debiera ayudar a gobernar mediante propuestas válidas y útiles se emplea a fondo en boicotear. Como decía en su tiempo Rajoy: “cuanto peor para todos, mejor. Mejor para mí…”, o algo parecido.

Nada nuevo en esta estrategia del neoliberalismo: con Salvador Allende en Chile usaron el golpe militar, con Lula en Brasil, más recientemente, la cárcel y la inhabilitación, con Maduro… Medios informativos abundan en la estrategia de frenar a las democracias iberoamericanas mediante el acoso económico, el juego sucio democrático, etc. etc.

Nada nuevo en la tormenta económica planetaria que está llevando a cabo Donald Trump, boicoteando las propuestas de medio ambiente y las reglas del comercio internacional.

Los últimos días registran quizá una actitud más agresiva y dura del partido en el gobierno y sus aliados para desenmascarar esa actitud un tanto antidemocrática. Tal vez va siendo hora de recordar a unos y otros ese dogma del neoliberalismo aireado por su pontífice Hungtinton: Para que funcione un sistema democrático se requiere la apatía y la NO PARTICIPACIÓN de algunos individuos y grupos…

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