16 de Junio de 2007 Discurso de investidura del alcalde
de Alcalá de Henares, Bartolomé González "Vamos a conseguir que todos
aquellos que quieran vivir en Alcalá tengan acceso
a la vivienda"
Discurso íntegro de investidura de Bartolomé
González Jiménez, reelegido por mayoría
absoluta como Alcalde de Alcalá de Henares.
Queridos
ciudadanos, queridos concejales, queridas autoridades, queridos
amigos, señoras y señores, muy buenos días.
Hoy es uno de los días más felices de mi vida.
Llegar hasta la alcaldía de mi ciudad es especial por
el reconocimiento que siento por parte de mis vecinos y por
la posibilidad de trabajar por ellos durante cuatro años
más.
Consolidar la mayoría absoluta del Partido Popular
ha sido doblemente especial: me siento comprometido con un
modelo de ciudad para el siglo XXI, orgullosa de su pasado
y abierta hacia el futuro, por la que hemos trabajado en estos
años; pero además estoy feliz de poder poner
en marcha los proyectos que hemos ido planteando a lo largo
de esta legislatura. Me alegro de tener la posibilidad de
hacer de Alcalá la mejor ciudad.
Reflexionó Gandhi que “nuestra recompensa se
encuentra en el esfuerzo... Un esfuerzo total es una victoria
completa”. Os aseguro que nuestra victoria es completa,
por el esfuerzo que todos los que formamos el equipo de gobierno
hemos realizado para llegar aquí; y por el esfuerzo
que, desde el anterior equipo, realizamos para hacer de Alcalá
lo que es hoy. Esfuerzos que reconozco y agradezco; y esfuerzos
que hacen que en nuestra ciudad se viva mejor.
Llegamos a este día con treinta años de democracia
a nuestras espaldas, en uno de los países más
modernos, libres y democráticos de cuantos existen
en el mundo. Valga, pues, mi primer reconocimiento a todos
aquellos políticos que posibilitaron un marco de entendimiento
modélico y ejemplar para el mundo.
Permitidme que destaque, entre todos ellos, a dos figuras
imprescindibles para comprender el proceso democrático
en España: a Su Majestad el Rey Don Juan Carlos, que,
con una extraordinaria nobleza y capacidad de anticipación,
asumió el papel que necesitaba nuestro país
en su momento más crucial; y Adolfo Suárez,
gran político y mejor persona, el primer presidente
en la etapa más compleja, interesante y, al mismo tiempo,
más estable y floreciente, que ha atravesado España.
Creo justo reconocer a aquellos hombres que posibilitaron,
en un momento trascendental de nuestra historia, que hoy estemos
representando la soberanía del pueblo con la sensación
de sabernos en una democracia consolidada. Así que,
al estilo que protagonizó Suárez, les diré:
“puedo prometer y prometo” que el agradecimiento
que tendremos siempre hacia estas personalidades será
infinito, porque la construcción de la democracia en
España necesitó de los mejores, para que arrancara
la modernidad en nuestro país.
Pero también debemos ser conscientes de que la verdadera
protagonista de nuestra democracia ha sido la sociedad española.
Son los ciudadanos y los emprendedores quienes han construido
lo que hoy tenemos. Y lo que hoy tenemos en Alcalá
es una gran ciudad, situada en una gran comunidad autónoma,
referente de lo que debe ser una ciudad en crecimiento. No
vamos a olvidar nunca que somos la ciudad de Nebrija y del
cardenal Cisneros, la cuna de Cervantes y de Azaña.
Pero también hoy somos algo más: una de las
ciudades que mejor han sabido apostar por los nuevos tiempos,
las nuevas tecnologías y las nuevas realidades.
Toda esta fiesta del entendimiento, de la cordialidad y el
respeto que significa la toma de posesión como alcalde,
la celebraremos en el marco de una ciudad que confía
en los valores democráticos y el diálogo, como
esencia del entendimiento entre las personas. Quiero –por
tanto- felicitar a todos los alcalaínos porque el día
de hoy demuestra, como ningún otro día, el valor
de la democracia. Como alcalde yo soy lo que queréis
los ciudadanos que sea, y voy a trabajar por todos, tanto
los que me habéis votado como los que no han confiado
todavía o no han creído en este proyecto y con
toda legitimidad prefirieron otras opciones políticas.
El valor de nuestro equipo de gobierno no es otro que la
representación de los ciudadanos. El 27 de mayo me
distéis, no un cheque en blanco, sino un poder de representación
para afrontar el futuro como queréis que sea, para
trabajar por Alcalá y para velar y hacer valer los
derechos de todos en común, pero también los
derechos de cada uno de manera individual.
Vaya, pues, por delante mi mayor reconocimiento y gratitud
a todos los alcalaínos que han confiado y confían
en cada uno de los 27 concejales que los representarán
en los próximos cuatro años. Quiero también
felicitar a los nuevos concejales por apostar por un trabajo
encomiable y digno, en beneficio de todos los alcalaínos.
Porque la política es servir, o al menos así
debe ser. Y quiero destacar también mi agradecimiento
a los grupos políticos con representación en
este ayuntamiento, porque, a través de ellos se articula
la participación ciudadana en las instituciones democráticas.
Quiero mostrar mi apoyo a los portavoces de los tres grupos
políticos: Francisco Calles, Javier Rodríguez
y Gustavo Severien, porque afrontamos en estos momentos una
de las legislaturas más apasionantes, revolucionarias
y decisivas de nuestra historia.
El reto que afronto como alcalde es un gobierno dialogante,
abierto y comprometido con el cumplimiento de sus compromisos
electorales y atento a la defensa de los intereses generales
de Alcalá. Y en el capítulo de los afectos,
quiero reiterar mi reconocimiento a los alcaldes que me han
precedido. Lo he dicho en otras ocasiones, pero no por ello
pierde valor este agradecimiento, sino todo lo contrario.
Para mí –como supongo lo ha sido para ellos-
lo más gratificante es ser alcalde de mi ciudad; y
por ello muestro mi afecto y mi cariño a todos aquellos
que han confiado en este proyecto y a los que van a confiar
en el futuro porque nos lo vamos a ganar con nuestro trabajo.
No puedo dejar de agradecer, en este día en el que
empezamos una nueva etapa, a quienes me han ayudado a conseguir
los mejores proyectos para nuestra ciudad durante la pasada
legislatura. El apoyo de la Comunidad de Madrid, y especialmente
de su Presidenta, Esperanza Aguirre, ha sido total durante
estos tres años y medio. Su respaldo, tanto desde la
comunidad como desde el Partido Popular, han sido fundamentales
para marcar las bases de Alcalá de Henares como la
gran ciudad que merece ser.
La proximidad a las personas hacen de nuestra administración
la más cercana y la más sensible a las necesidades
de los ciudadanos. El ayuntamiento, como administración,
tiene unas posibilidades ilimitadas para el servicio al ciudadano,
pero siempre nos quedarán metas por alcanzar, servicios
que mejorar y ciudadanos a los que ayudar. Este es nuestro
compromiso, permanecer siempre al servicio de nuestros vecinos
para hacer de Alcalá una ciudad para vivir.
La sociedad civil es el motor fundamental para hacer que una
ciudad crezca. En Alcalá han ido apareciendo símbolos
estructurales que la han dotado de una consistencia de la
que hoy podemos estar plenamente orgullosos. Hemos logrado
que Alcalá vuelva a tener un nombre asociado a la calidad,
la investigación, el desarrollo empresarial, el prestigio
cultural y el reclamo turístico propio de una ciudad
emblemática en la historia de España, con un
elevado concepto de ciudad de mundo y ciudad del saber.
Según decían los clásicos, “una
ciudad es buena cuando agrada a los que viven en ella y atrae
a los que viven lejos”. Queremos hacer de Alcalá
la mejor ciudad, para ello, queremos dotar a nuestros ciudadanos
de todos los instrumentos para que sean felices en Alcalá,
convirtiéndonos, además, en una ciudad de acogida,
en un modelo de convivencia.
La esencia del proyecto que hemos desarrollado en los últimos
años no es otra que la de recuperar la gran Alcalá
de siglos pasados para construir, como estamos haciendo, una
maravillosa ciudad de presente con grandes posibilidades para
el futuro. Y todo ello, con el bienestar de los vecinos como
gran e indiscutible objetivo. En muy poco tiempo Alcalá
ha recuperado una universidad que aspira a convertirse en
un centro de estudio e investigación de referencia,
tal como lo fue en los siglos XVI y XVII. El trabajo y el
esfuerzo común por conseguir que Alcalá se convierta
en una verdadera ciudad universitaria ha obtenido el reconocimiento
institucional e internacional con la declaración de
ciudad Patrimonio de la Humanidad y ha desplegado, además,
un proyecto como Gran Ciudad.
¿Qué es entonces lo que nos falta? Pues nos
falta el salto de calidad suficiente para diseñar -con
las cotas que merece esta ciudad- una urbe a la altura de
las mejores de nuestro continente. Tenemos la ubicación
ideal, el sentido universal suficiente y la potencia ciudadana
necesaria como para, definitivamente, aspirar a lo máximo
que una ciudad puede afrontar.
Desde la alcaldía de Alcalá, mi reto es colocar
a la ciudad en el lugar que, creo merece, y aún no
tiene, en el contexto nacional e internacional. Y más
que un reto lo tomo como una obligación y un compromiso
con mis vecinos. Este es el proyecto de mi vida y el proyecto
por el que me entregaré. Para alcanzar este reto es
necesario mantener el liderazgo indiscutible de Alcalá
como ciudad motor de desarrollo económico e industrial
y como referencia cultural.
El Pacto Local por la Industria, la mesa de desarrollo industrial
del Corredor del Henares y la redefinición de la comarca
son esenciales para que el Este de Madrid sea una de las regiones
más prósperas de Europa, como sin duda lo será
si continuamos la dinámica de trabajo de los últimos
años. La referencia de Alcalá como motor de
desarrollo necesita una concreción de planteamientos,
incluso para redefinir términos como “relocalización”,
“deslocalización” o “efecto frontera”,
de tal manera que se puedan establecer las sinergias e inversiones
tecnológicas y científicas necesarias para la
compensación de todo el territorio Este madrileño.
Si hemos conseguido una implantación de nuevas dimensiones
a través del Pacto Local por el Desarrollo Económico
y el Empleo, debemos dotarnos de los instrumentos necesarios
para hablar de una ciudad puntera en industria y economía
dentro de la comarca.
Alcalá como referencia cultural dentro de la Comunidad
de Madrid es ya una realidad. Pero en este terreno, de especial
trascendencia para el futuro de la ciudad de Cervantes, necesitamos
una apuesta reforzada para afianzar la ciudad en un proyecto
a ocho años que hemos definido como “Alcalá
2016, ciudad de las artes y las letras”. Para ello debemos
insistir en una profunda apuesta por el entendimiento, en
la que nuestro legado cultural y patrimonial quede en un plano
en el que la calidad sea el eje cultural de nuestra ciudad.
Necesitamos reforzar sensiblemente las posibilidades y construir
la base necesaria como para afrontar con garantías
este importante reto de salto a la excelencia en nuestra ciudad.
Estamos inmersos en una ciudad moderna de más de 200.000
habitantes que necesita completar una serie de cambios estructurales,
de singular importancia, que fijen la gran ciudad del presente
y la gran ciudad del futuro. Estamos inmersos, por tanto,
en una ciudad que tiene en sus vecinos el principal elemento
de generación de impulso, de iniciativa y de participación.
Donde estén los alcalaínos, ahí estará
su alcalde.
Nos encontramos en una ciudad que apuesta por el Medio Ambiente
de forma inequívoca, que apuesta por la eliminación
progresiva de los problemas de tráfico o de aparcamiento,
y ahí están las inversiones para demostrarlo.
Queremos fijarnos una prioridad absoluta, la creación
de un importante ente de gestión de aparcamientos,
que subsane gran parte de los problemas de movilidad de nuestra
ciudad. La realización de los túneles de las
carreteras de Daganzo y de Meco, junto con otras inversiones
como el desdoblamiento de la M100 y la M300 harán de
Alcalá una ciudad en la que el tráfico no sea
un problema. La creación de una red de carriles bici
convertirán a nuestra ciudad en un referente de respeto
hacia el Medio Ambiente. Además, vamos a conseguir
que todos aquellos que quieran vivir en Alcalá tengan
acceso a la vivienda; para ello, construiremos más
de 5.000 viviendas de protección pública
a lo largo de la próxima legislatura, centrándonos,
muy especialmente, en nuestros jóvenes, a los que irán
destinadas 2.500 viviendas pertenecientes al Plan
Joven de la Comunidad de Madrid.
Estamos en una ciudad heterogénea, universal y solidaria,
y, por tanto, tenemos que plantear una gran ciudad donde las
personas vivan, trabajen, disfruten y descansen con las mayores
garantías posibles. Para mí, eso será
posible porque en definitiva, estamos en una gran ciudad.
En palabras de Aristóteles, “lo que con mucho
trabajo se adquiere, más se ama”, yo he trabajado
mucho por esta ciudad, y cada día la quiero más.
Vuelvo a prometer lo que todo el que me conoce sabe: trabajo,
trabajo y más trabajo. Y vuelvo a prometer que ese
trabajo lo voy a unir con la idea de que los alcalaínos
merecemos lo máximo, lo mejor. Porque con esta manera
de pensar y de actuar, esta ciudad ha conseguido los mejores
logros de los últimos tiempos y sus ciudadanos gozan,
de manera inequívoca, de un mayor bienestar.
Quiero, también, establecer las bases necesarias para
alcanzar una relación comprometida, cordial y leal
con las otras instituciones de la ciudad. Nosotros hemos apostado
por la rehabilitación de los cuarteles en el Casco
Histórico y para ello, entre otras cosas, hemos dejado
de lado otros proyectos. Lo que quiero expresar es que para
mí es fundamental el desarrollo de los Cuarteles. Éste
es un objetivo prioritario, ya que prácticamente completará
la rehabilitación de la ciudad. Por tanto, la culminación
de este trabajo de rehabilitación permitirá
que Alcalá se convierta en una verdadera ciudad universitaria,
más allá de una ciudad con una histórica
universidad. Creo que tenemos que sentar las bases con una
claridad meridiana, con lealtad institucional, mutua y recíproca,
y también con firmeza.
Estamos en una situación que hace veinte años
parecía impensable; y con el esfuerzo de entonces y
de ahora hemos logrado una cosa muy importante: Alcalá
es la ciudad con el tejido empresarial y comercial más
importante de su entorno; este hecho, sumado a su indiscutible
representación social, conforma el elemento básico
de una gran ciudad moderna. Estoy convencido de que -con el
esfuerzo de todos- los próximos años colocarán
a Alcalá en un lugar que servirá de referencia
para las próximas décadas. Cuento para ello
con todos los alcalaínos, para afrontar la que es,
en mi opinión, la legislatura más determinante
de la historia democrática en nuestra ciudad: -repito-
la de la revolución, la del salto a la calidad.
No quiero finalizar este pequeño esbozo de intenciones
sin reiteraros lo feliz que me siento por representar a todos
los complutenses en esta nueva etapa democrática. Y
una vez más, no quiero dejar de reconocer lo importante
que es el apoyo de mi familia para tener las fuerzas y el
respaldo necesario a la hora de afrontar un nuevo compromiso
con los vecinos, ya que sin su comprensión no podría
dedicarme a lo que más me gusta, que es ser el alcalde
de mi ciudad. A mi esposa, Yolanda, porque cada día
me anima a seguir con un proyecto que ya ha hecho suyo también;
a Diego y a Daniel, porque comprenden, casi siempre, que mi
tiempo no sólo me pertenece a mí; y, por supuesto,
a mis padres, Antonia y Manuel, que me hicieron amar esta
ciudad y sentirme hoy orgulloso de poder trabajar por ella.
Quiero agradecer también a los amigos y a tantas y
tantas personas que en estos días me han trasladado
su calidez y proximidad.
Gracias por vuestra presencia en este momento tan importante,
para la ciudad y para mí. Gracias a mi querido Jesús
la Roda y a Santiago Clemente como representación de
los sindicatos UGT y CCOO; a Jesús Martín, como
cabeza visible del tejido empresarial del corredor del Henares,
a Florentino Rueda, Vicario de la Diócesis de Alcalá
y representante del Obispado, a Francisco Javier García
Gutiérrez, cronista oficial de la ciudad y, muy especialmente,
a mi apreciado rector de la Universidad de Alcalá,
Virgilio Zapatero, con quien me comprometo, desde ya, a establecer
cuantos mecanismos sean necesarios para potenciar una mejor
ciudad y, por tanto, una mejor universidad.
Como decía Ortega: “sólo cabe progresar
cuando se piensa en grande, sólo es posible avanzar
cuando se mira lejos”. Nosotros miramos hacia ambiciosos
proyectos para Alcalá, la Gran Ciudad de las Artes
y las Letras, un referente económico e industrial dentro
de la región, una ciudad para vivir, con las infraestructuras
necesarias, con las dotaciones medioambientales que merecen
nuestros vecinos y que garantice la mejor calidad de vida
para todos, centrándonos en nuestros mayores y en los
más desfavorecidos. Quiero seguir afirmando que las
políticas sociales van a seguir siendo prioridad de
esta alcaldía. Queremos una Alcalá para el siglo
XXI, con nuevas y mejores oportunidades.
Muchas gracias. Espero contar, como hasta ahora, con el apoyo
de todos, y confío que juntos podremos lograr el proyecto
de una Gran Ciudad que es Patrimonio de todos. Como vuestro
alcalde, seguiré a pie de calle, cerca de vosotros,
escuchando a todos, al lado de las personas, de la gente de
esta, mi ciudad. ¡En esta fiesta de la democracia vaya
mi reconocimiento por todos los vecinos de Alcalá!
Muchas gracias a todos.
Bartolomé González Jiménez
Alcalde-Presidente
Alcalá, a 16 de junio de 2007