Terrorismo medioambiental light

Nos estamos jugando el futuro de la especie humana, su supervivencia o su desaparición.

Los hay que las matan callando… Y allá van cifras recogidas de la prensa y otros mass-media:

En España se producen cada año 27.000 muertes por culpa de la contaminación, debida sobre todo al tráfico en las ciudades, pero también a las emisiones de industrias siderúrgicas, de cemento y térmicas. La subida de temperaturas que el excesivo consumo de carbón y petróleo conseguiría producir podría hacer nuestro planeta menos habitable, o quizá inhabitable del todo… El agua que consumimos está cada vez más manchada por elementos nocivos, la vegetación, la fruta, las hortalizas son cada vez menos saludables…

Pero no es España el país que más contamina: La campeona es China, que emite a la atmósfera 9.000 millones de toneladas de CO al año, seguida por Estados Unidos… Y a sus emisiones contaminantes, estos dos países deben sumar las que producen en empresas que han montado en India, en África y en otros países.

El planeta tierra y la humanidad que lo habita podrían solucionar este problema sustituyendo la producción de energía obtenida por medio del carbón y el petróleo por otras fuentes de energía renovables y limpias, como la eólica, la fotovoltaica. Pero los intereses económicos de las finanzas internacionales frenan el desarrollo de esas fuentes de energía en todo el mundo, también en España. Porque mientras Europa se nutre al 50% de fuentes de energías fósiles, España todavía cubre sus necesidades con el 80% de energía fósil. Y las instalaciones de aerogeneradores y huertos solares no gozan de la debida financiación y estímulo por parte de la Administración, a pesar de la gran capacidad de la industria española en este terreno, y de la abundancia de sol de que disponemos…

Más o menos, sin demasiados detalles, este es el panorama que se nos presenta a nuestro país y al mundo entero, a pocas horas del cierre triunfal de la Cumbre del Medio Ambiente que se ha venido celebrando en París. Aterrorizados por la masacre que ha perpetrado en la capital francesa en días pasados, 195 países, como quien dice el planeta entero, han venido a reconocer que la contaminación que provocamos los humanos está matando y enfermando a una buena parte de la humanidad.

Y los primeros en reconocerlo han sido el Presidente estadounidense Obama, y el chino Xi Jinping, cuya capital Pekín se ha visto amenazada recientemente por unos niveles de contaminación alarmantes.

Es difícil de entender, los occidentales nos rasgamos las vestiduras ante los asesinatos que se promueven desde el Oriente Medio por grupos fanáticos, pero nos mostramos muy complacientes y callamos ante la mortandad que produce en todo el mundo la contaminación ambiental y el calentamiento climático.

Al menos, París, además de unos compromisos de reducir el calentamiento global en 2 grados de aquí al año 2100, ha tomado conciencia de que este planeta es la casa de todos, y que todos tenemos que arrimar el hombro para cuidarla. Al menos los países desarrollados se han comprometido a ayudar a los países en vías de desarrollo a disminuir sus emisiones contaminantes.

Pero habrá que estar atentos, porque los compromisos adquiridos en París están como cogidos con alfileres… Nos estamos jugando el futuro de la especie humana, su supervivencia o su desaparición. Solo la presión de la opinión pública mundial podrá llevar a buen puerto unos propósitos de la enmienda y unos arrepentimientos quizá no del todo sinceros.

Acerca de Serralaitz

Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

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