Suponiendo que hablamos de Madrid

En la senda, buena o mala, y superando obstáculos

Centrándonos en nuestra ciudad, es decir ¡¡Suponiendo que hablamos de Madrid!!:

Han pasado unos meses y el escenario BRILLANTE, grande y con mayúsculas, que preveíamos más que sobradamente fundamentado en los Grandes Proyectos que se anunciaban en Madrid, continúa siendo brillante e ilusionante, pero, eso sí, con muchos más obstáculos. Por poner un símil de atletismo, la Carrera de los 1.500 metros lisos del principio se ha convertido en una de 3.000 obstáculos con vallas, charcos y otros estorbos e impedimentos.

Ya se advertía, aunque de forma soterrada y no por ello menos fundamentada, sobre todo por experiencias anteriores, una posibilidad que aparecía en el horizonte: Que se pusieran en peligro las bondades económicas y las posibilidades de empleo que suponían para Madrid los proyectos que se estaban poniendo en marcha, alguno de ellos con más de 20 años de historia.

Pues bien, esos proyectos siguen, pero los últimos “acontecimientos políticos” se han encargado de que algunos sean más proyectos que realidades en ejecución; y que otros, además de la dilación, deban soportar cómo vuelven a ser cuestionadas las mismas esencias que los hacían rentables y atractivos.

Y es que entre todos, unos más que otros, parece que se han empeñado en no entender que el grave problema del DESEMPLEO, también con mayúsculas, que estaba en vías de suavizarse y que es acuciante para tanta gente en apuros, no puede encomendarse al tópico, en este caso siniestro, de que “el tiempo lo arregla todo”.

Con ello, se está produciendo un desperdicio de tiempo y oportunidades de generar recursos sin tener en cuenta que el epicentro de la mayoría de los males sociales actuales que soporta Madrid (desahucios, déficit, pobreza, abandono escolar, etc.) se encuentra en el DESEMPLEO. Y que algunos de esos males se remediarían con el desarrollo de unos proyectos que, siendo viables y sostenibles, dinamizarían la maltrecha economía madrileña.

Priorizar la ejecución de esos Grandes Proyectos sobre otros temas, en su mayoría únicamente de trascendencia política o partidista, supondría la materialización de las inversiones ya realizadas en su fase inicial. Con ello se produciría el consiguiente incremento de la actividad económica, un crecimiento del PIB madrileño, y, sobre todo, un aumento del EMPLEO en la región, amén de la modernización y mejora de la ciudad.

No obstante, y aunque éstos no se produzcan en tiempos óptimos, los proyectos llegarán a ser una realidad. Puede que no como se concibieron en sus orígenes, pero se llevarán a cabo. Aunque, probablemente, no serán tan efectivos para la creación de empleo como lo hubieran sido de haberse respetado los planes de los impulsores; e influyendo negativamente en las decisiones futuras de los inversores.

Con todo, con restricciones políticas o sin ellas, los Grandes Proyectos de Madrid (la Operación Castellana Norte, el Complejo Canalejas, las Torres del Vicente Calderón, la Operación Campamento, la Remodelación de la Plaza de España, El Gran Centro Comercial de Castellana, La Ciudad de la Justicia,…) y otros serán una realidad.

Con ellos realizados, Madrid será una ciudad más moderna y atractiva.

Sí, sí, sí. Seguro. La vida sigue, a pesar de todo, y de los políticos…

Acerca de Armengot

Colaborador de Fundación Emprendedores.
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