Sobre Barberá y demás componendas populares

No es que sume y siga con las atrocidades del PP en la Comunidad Valenciana, es que está visto y comprobado que se ha constituido en un peculiar modus operandi desde que se implantara hace ya más de tres décadas. Por añadidura llevamos una buena temporada contemplando un panorama poco alentador en el ambiente político, no solo de Valencia, sino de todo el país y este no se trata de un añadido a comentarios sobre el mismo tema, sino de la más reciente actualidad que es mucho más grave.

Valencia no podía llegar a menos ni sus gobernantes a más. No por la sarta de denuncias con que nos han deleitado últimamente, sino por las soluciones que se han ido sacando de la manga para aportar ideas sobre un candidato a sustituir al Presidente en funciones. Soluciones que al parecer podrían encontrarse entre los componentes del Partido Popular en la Comunidad Valenciana. Nada más lejos de la realidad porque desde siempre siguen siendo los mismos perros con diferentes collares, por lo que no creo que se les ocurra en Génova buscar entre los valencianos o cuasi valencianos al susodicho sustituto.

Por cierto, que recordando una época un tanto lejana, me viene a la memoria el caso Naseiro, aquel que le amargó a Aznar las vacaciones de Semana Santa en las Playetas de Benicasim allá por el año 90 y a los pocos días de haber sido designado sucesor de Fraga con todos los honores. Aquella historia quedó, en mi opinión en el rincón del olvido, pero aun así con el nombre de Bárcenas, que ya está muy aireado y manoseado, sigue latente entre sus compañeros de faena y los alumnos del que fue gran maestro de todos en este negocio del menudeo y la trapisonda, que siguen ahí a pie de obra y algunos hasta con pretensiones presidenciales. No se le ocurre más que al que asó la manteca poner en solfa ciertos personajes que con una gran habilidad y destreza se han ido escabullendo entre las alfombras y los biombos de palacetes y casonas para salir airosos del paso. Lo cierto es que no se les menciona ni en broma y permanecen en el anonimato de forma un tanto asombrosa, haciendo alarde de un falso triunfalismo y con una osadía que para mí la quisiera yo en algunos momentos.

Sin embargo hay que reconocer que es una verdadera pena que haya pagado el pato quien no ha “pegado ni un sello en la pared”. Cierto es que el Partido Popular valenciano ha sido el nido de corrupción por antonomasia, pero también es bien cierto que nadie se ha detenido seriamente a pensar en el origen de toda esta componenda. Nadie se ha atrevido a analizar seriamente y con rigor el origen de esta corruptela tan generalizada desde el comienzo de los años 80 y bien que lo saben algunos, pero unos tienen miedo a “no sé qué puede estar por descubrir” y otros porque se han beneficiado del alijo. En resumen, que a río revuelto, ganancia de pescadores.

Al hilo de estas preliminares e informativas consideraciones, después del desastre Camps, a Fabra le tocó la papeleta nada agradable de recomponer el PP valenciano. Pero quedaba Rita y su entorno y ahí ya se habían unido al grupo los Ramón Llin, los Chiquillo y todos los desamparados del hampa político de la CV cuando les vinieron mal dadas.

Rita y Rus hicieron causa común contra Fabra al ser el encargado por Génova de poner orden en la casa popular valenciana y en su intento de hacer una limpieza de toda la morralla que se le había acumulado alrededor de las siglas de AP y PP empezó a dar bandazos a diestro y siniestro sin percatarse de que había un hueso duro de roer. Hueso que ya se había ido formando poco a poco desde que se conformara Alianza Popular en la Comunidad Valenciana. Ya ha llovido, desde luego, pero la bola seguía engordando más y más hasta que se llegó a tomar el Ayuntamiento de Valencia y ahí ya reventó.

El “¡Todos contra Fabra!” era la consigna de aquellos “populares” que no le dejaban dar un paso ni a sol ni a sombra. Cenas en Jávea, reuniones en alta mar, contubernios extraños entre todos estos y la “crema” del PP alicantino, animados en algunas ocasiones por destacados dirigentes y exdirigentes del PP madrileño, (que por cierto ¡vaya tropa!). Vamos, que no faltaba de nada. Y aún los había más listos que todavía andan por ahí rondando como decía antes entre las moquetas y demás parafernalias palaciegas.

Pero en, otro orden de cosas, el hecho real es que aún a pesar de todo lo acaecido, Rita no ha tocado bola. Eso sí, dado su tirón político y la popularidad de que gozaba entre los pueblos de la Comunidad Valenciana los pelotas de alrededor han sacado muy buena rentabilidad de su roce político. Por eso ahora están sacando de las “arcas de la abuela” las historias de la Barberá y sus muchachos: los García Fuster, el fiel Antonio Barranco, el amigo Silvestre, el omnipotente Grau que se sumó luego al grupo y un nutrido etcétera que conformaban lo que podríamos llamar su entorno municipal y grupo de confianza. El escabroso resultado no debe extrañar a nadie cuando precisamente en Valencia estalló el caso Naseiro y sus anteriores componentes, sin embargo, Rita no era partidaria de meterse en estos berenjenales, aunque sus más cercanos sí que mantenían buenas relaciones con determinados personajes de aquellos lobbies influyentes de la economía valenciana.

A Rita la arroparon muchos miembros de la prensa, en primer lugar porque sabían que no se benefició de ninguna prebenda económica, por otro lado en agradecimiento al buen trato que recibieron de su padre durante el mandato de Don José Barberá como Presidente de la Asociación Valenciana de la Prensa, institución de gran prestigio donde tuvieron cabida todas las opiniones gracias a su talante serio, ecuánime y de gran profesionalidad periodística.

A Rita la arroparon empresarios conocedores de que era incapaz ni de pedir peajes ni de llevarse un duro de las arcas municipales, por lo que la han ayudado y contribuido a hacer la Valencia que admiramos hoy en día. De eso se han valido los que hoy, sin reparos ni miramientos la han chantajeado de la manera más inmoral, comenzando por el que fuera su Primer Teniente Alcalde, en quien depositó toda su confianza.

En el terreno político no cabe duda de que Rita se sintió en todo momento apoyada por su grupo, pero ese grupo de confianza la ha traicionado. Han rentabilizado su caché, aprovechando hasta el máximo su tirón electoral y ahora, a la vista del panorama, han afilado los cuchillos los que más beneficio han sacado de sus buenos oficios y le han clavado el puñal por la espalda. Ciertamente creo que Rita no se merecía esa respuesta. Ella ha sido feliz haciendo progresar a su tierra de la que siempre se ha sentido orgullosa sin escatimar tiempo ni recursos. Además hay un hecho que ha quedado bien constatado y es que ella ha arropado a su grupo incondicionalmente pero es lamentable reconocer que de eso se han valido más de cuatro indeseables y algunos otros ignorantes y soberbios que en ningún momento se han resignado a admitir que se les acabó la bicoca.

 

Acerca de María del Olmo

Colaboradora de Fundación Emprendedores.
Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*