Se acabó el carbón en el sistema de pensiones: o se reforma a fondo o se derrumba

El Círculo de Empresarios propone un intenso catálogo de medidas, que tienen su eje en retrasar la edad de jubilación y combinar el sistema de reparto con la capitalización

La hucha de las pensiones está tiritando después de los sucesivos mordiscos, cada vez más grandes, que le ha asestado el sistema durante los últimos años. Los 140.000 millones de euros que cuestan anualmente no se cubrirán tampoco este 2017, en el que cabe augurar la última dentellada a lo que queda del fondo de reserva.

El Círculo de Empresarios ha presentado a partidos políticos, instituciones y a toda la sociedad española su documento de propuestas, urgiendo a la rápida y consensuada toma de medidas antes de que el sistema se derrumbe. De “toma de posición” lo califica su presidente, Javier Vega de Seoane, que considera que “la sostenibilidad financiera del sistema de pensiones dependerá de la evolución futura de la tasa de dependencia, del empleo, de la productividad y de la competitividad de la economía española”.

Los aspectos más técnicos del documento fueron desgranados por Ignacio Eyres, presidente del Comité de Previsión Social del Círculo, que ha recopilado en sus propuestas la experiencia puesta en marcha en países como Italia, Austria, Finlandia y Suecia, especialmente.

El documento considera imprescindible actuar en diferentes ámbitos como la natalidad, la educación y formación de los trabajadores, el mercado de trabajo y la fiscalidad.

A corto y medio plazo, el Círculo propone la creación de lo que llama cuentas nocionales, en las que se registren las aportaciones individuales de cada cotizante y los rendimientos correspondientes a toda su vida laboral; incrementar progresivamente el número de años de cotización que se toman en cuenta para el cálculo de la base reguladora de la pensión de jubilación; desincentivar la jubilación anticipada, fomentando al mismo tiempo la ampliación voluntaria de la vida laboral por encima de los 67 años; ligar la revalorización de las pensiones a la productividad, y desde luego una mayor eficiencia de las Administraciones Públicas.

Aún así, a su juicio, todo ello no sería bastante para garantizar que los futuros pensionistas tuvieran una jubilación decente. Se precisaría también un amplio conjunto de medidas por el lado de los ingresos: financiación de la totalidad de las pensiones no contributivas con cargo a los Presupuestos Generales del Estado; elevación de los máximos de la base de cotización; profundización en la reforma del mercado laboral simplificando el sistema de contratación, equiparando las indemnizaciones por terminación de los contratos temporales e indefinidos, y adoptando un nuevo esquema de cotizaciones a la Seguridad Social.

Como, según las proyecciones, tampoco sería suficiente, el Círculo de Empresarios propone introducir paralelamente medidas fiscales orientadas a incentivar el ahorro privado, o sea los planes de pensiones. Urgen asimismo a que se adopten medidas de apoyo a la natalidad y a la incorporación y permanencia de la mujer en el mercado laboral.

Arguyen Ignacio Eyries y Javier Vega de Seoane que actualmente España es el segundo país de la OCDE en lo que se llama “la tasa bruta de reemplazo”, es decir el porcentaje que representa la pensión bruta sobre el último sueldo bruto: un 82,1% en España frente al 52,9% de media en la OCDE. Ello supone en la práctica que, en general, el futuro pensionista no se había preocupado demasiado de su propio ahorro, al menos hasta ahora, considerando que la pensión pública que percibiría a su jubilación cubriría sus necesidades.

Ya no será así, de manera que también urge fomentar la educación sobre finanzas personales y previsión hacia el futuro, “haciendo conscientes a los ciudadanos de su corresponsabilidad con el Estado de Bienestar”.

Todo este ingente catálogo supone un vuelco radical en la cultura general existente acerca de las pensiones de jubilación. Pero, sin la existencia no solo de un pacto de todas las fuerzas políticas y sindicales, sino también del sustento en un consenso social amplio y duradero en el tiempo, será imposible garantizar el sistema.

Por la fuerza de los hechos y de las cifras, el Círculo estima que el actual sistema de reparto toca a su fin, de modo que habría de ser sustituido. Propone que lo sea por uno mixto basado en el reparto, la capitalización obligatoria y la capitalización voluntaria.

El primero de esos soportes, el reparto, solo garantizaría un nivel de vida mínimo con unas pensiones básicas. La capitalización obligatoria, al que contribuirían empleadores y trabajadores, debería acercar la pensión al nivel de vida de que disfrutaba la persona en su vida activa. La capitalización voluntaria –las actuales aportaciones voluntarias a los planes de pensiones- tendrían por objetivo generar un complemento a sus pensiones para los que quisieran realizar tal ahorro. “Para impulsarlo haría falta un tratamiento fiscal más incentivador que el actual”, reconoce Vega de Seoane.

El Pacto de Toledo, y por supuesto, el conjunto de la sociedad española tiene la palabra y al menos un documento de reflexión y trabajo sobre la mesa. En cualquier caso, nada será como antes.

Acerca de Pedro González

Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *