Fin del Ramadán

Ramadán, fin de fiesta

Sampedros, Santasisabeles… y este año se nos ha colado con nuestros santos la fiesta de fin del Ramadán que han celebrado en varias localidades del la península…

En algunos pueblos de Euskadi, distintos colectivos han puesto a disposición de los musulmanes sus locales de Zelaieta para abrir esta celebración a todos los vecinos del pueblo. Ha habido dulces y pastelitos, toda una muestra de repostería magrebí para todos los que acudieron, que en uno de estos superó con mucho el centenar de participantes. Repostería elaborada por mujeres musulmanas, con recetas del Magreb, deliciosos dulces presentados con todos los requisitos de las buenas mesas de los restaurantes de cinco estrellas, servidos por las mismas mujeres musulmanas.

Y para remojar los dulces, copitas de té con hierbas aromáticas…

Hubo juegos para los niños. Hubo un reportaje-vídeo sobre la celebración del Ramadán. Y un recital de poemas del poeta palestino Mahmud Darwish en versión original árabe y castellana, en un salón-auditorio.

Y un público numeroso, amigas o vecinas de las mujeres magrebíes que viven y trabajan en Zornotza, que asistían deslumbradas al alarde de pastelitos y dulces, al recital de poesía árabe, a la exhibición de vestidos y maniquíes de fiesta venidos del otro lado de Gibraltar, a la muestra de vajilla en barro o metal, al juego de teteras, cazuelas, platos. Toda una artesanía de la que ya ha desaparecido entre nosotros, pero que sigue viva y actual en el otro lado del Mediterráneo.

Los niños musulmanes vestían túnicas de fiesta de todos los colores, y corrían como manada de pájaros por todos los rincones del centro cultural, de la cocina del tercer piso a su salón de la planta baja.

No hubo entre el público que visitó la fiesta demasiadas personalidades, ni demasiados representantes del sexo “fuerte”, prevaleció el pueblo llano, las amas de casa que trajinan entre la compra y las labores domésticas.

De repente, ellas, las señoras de ocho apellidos vascos o veteranas emigrantes de Extremadura, Andalucía u otros lugares de España, y sus convecinas venidas de Marruecos, Argelia o de otros lugares de cultura árabe, dejaron a la vista,sin complejos ni teatro,  la solidaridad y el buen rollo que vibra entre las mujeres en la vida real, en el trantran de cada día, por encima de las diferencias de idioma, cultura o religión.

De repente, las mujeres musulmanas presentaron su tarjeta de visita, su cortesía, su “autoestima”, esa autoestima que no es orgullo altanero ni sumisión incondicional…

Afortunadamente, no todo es yihad, ni resabios de Reconquista o Cruzadas o persecución de los moriscos en la relación entre las dos orillas del Mediterráneo, entre al Oriente Medio y Al Andalus…

Aquí, en esta fiesta de Fin del Ramadán, parece que se imponía la visión femenina del diálogo y encuentro amistoso entre dos culturas marcadas por un padre común, el bíblico patriarca Abraham, de una historia marcada por momentos de tensión y luchas y por otros de colaboración y relación cordial.

Porque resulta que también en Euskal Herria nacieron, allá por los años mil de nuestra era poetas andalusíes que se expresaban en árabe, como la Ciega de Tudela y su lazarillo, que también versificó en el idioma de Mahoma.

Estas mujeres de hoy, emigrantes  por razones de trabajo y supervivencia, parecen moldeadas en el mismo molde que aquellas otras que en años pasados protagonizaron las primaveras árabes de El Cairo, Túnez, y tantas ciudades magrebíes.

¡Gracias, eskerrik asko, mujeres musulmanas! ¡Y bienvenidas!

Acerca de Serralaitz

Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.
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