Pedro Sánchez, el hombre que no amaba a la gestora

Pedro Sánchez, el hombre que no amaba a la gestora

Los candidatos a liderar el PSOE (II)

El ex líder socialista ha sido el secretario general menos longevo y más cuestionado de estas casi cuatro décadas de democracia. Pedro Sánchez, fue elegido por aclamación como nuevo secretario general tras su victoria en las primarias de 2014 donde derrotó con un 49% de los votos a Eduardo Madina (36%) y a José Antonio Pérez-Tapias (15%) sus rivales para hacerse con el liderazgo del PSOE tras la dimisión de Alfredo Pérez Rubalcaba. Su nombramiento no fue sometido por primera vez en los 138 años de historia del partido a votación de los delegados, dando muestra con ello de la unanimidad en torno a su nombramiento. En aquel momento, su hoy rival Susana Díaz, dijo que aquello era un momento histórico pues nunca nadie había obtenido un respaldo tan abrumador. Eran tiempos de juegos florales donde el elogio mutuo entre los hoy rivales, destilaba un cierto tono de hipocresía de perfil bajo.

Con estos comienzos, Pedro era sin duda un hombre que contaba con toda la confianza y porque no decirlo, con la ilusión por parte de los militantes y el electorado, que creían ver en el apuesto candidato, al hombre capaz de reverdecer viejos laureles con una nueva victoria socialista. Pedro Sánchez prometió que su partido sería el de la “honradez intransigente” y se mostró convencido de que “hay millones de personas que necesitan un PSOE renovado”. También queda en el recuerdo aquella frase que dijo sin ninguna picardía, pero que sin quererlo, fue una declaración premonitoria: “seré un secretario general que esté poco en Ferraz y mucho en los territorios con los militantes de base”. Pues dicho y hecho, aunque sospecho que cuando se refería a estar poco en Ferraz, no era exactamente como él pensaba que sería esa estancia tormentosa.

Junto a él, Begoña Gómez su esposa, en la que los asesores de imagen de Pedro, vieron un valor añadido para hacer una campaña a la americana. Begoña acaparaba todos los flashes del front row en los momentos en los que el futuro parecía esplendoroso, pero no podía imaginar entonces que después pasaría al backstage de manera fulminante, tras la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva socialista poniendo a su marido en la diana o en la Susana, que para el caso, es lo mismo. Ahora Pedro en la campaña mochilera que ha emprendido para acercarse a las bases y recabar su apoyo en las próximas primarias, ha prescindido de su presencia, pues quizás el perfil de esta bilbaína cool, directiva de una empresa que trabaja con ONG`s, responde a la imagen de una ejecutiva americana y no encaja con su imagen actual como candidato de izquierdas en la izquierda dentro del PSOE, levantando el puño y cantado La Internacional, tal y como ahora hace en todos sus mítines el otrora prudente socialdemócrata.

Como el destino nos reserva sorpresas, conviene repasar la hemeroteca para ver de dónde partimos. Por poner un ejemplo, a Pedro siempre le ha faltado tiempo para ensalzar a Rubalcaba: “Formas parte de lo mejor del socialismo y siempre vas a contar con mi aprecio” decía el flamante secretario general a su antecesor. Como diría el Rey Emérito Juan Carlos: ”Pedro, ¿Por qué no te callas?”

Sánchez, aquel que tanto ha criticado en otros tiempos los populismos, se ha dado cuenta que si quiere arrancar el voto entre las bases del partido su discurso debe tener a Susana y lo que ella representa, Gestora incluida, como telón de fondo de todos sus argumentos y al partido morado en el horizonte para futuros acuerdos reverdeciendo las alianzas de izquierdas con IU. Los Pedristas, ven este acercamiento como una vuelta a los pactos naturales, puestos en entredicho con tanto guiño a Ciudadanos.

A Pedro no le importa tener en contra a los líderes regionales porque como si se tratase del cuento de Susanita y los Siete Enanitos, tantos como presidentes autonómicos tienen los socialistas, estos han manifestado su apoyo incondicional a su particular Blancanieves. Pedro asegura que no hay de qué preocuparse y que pondrá a otros siete, más pronto que tarde, enanos o de su estatura, pero distintos a los actuales sin duda. La confianza en su fortaleza dentro del partido y especialmente la depositada en sus más directos colaboradores cuando era el líder del partido Antonio Hernando y Cesar Luena, le hicieron creer que pisaba un terreno firme, sin darse cuenta que era puro cristal, tan duro, como frágil. Meses después, ninguno de los dos apoya su candidatura. Decía Shakespeare que “la ira es el veneno que se toma uno para que muera el otro” y la mención de sus nombres, provoca en Pedro el mismo efecto que experimenta Hugh Jackman en Lobezno.

En todos los mítines y desde el mismo día en que decidió presentarse en estas primarias, se le ha visto con un sentimiento de venganza por mucho que se empeñe en negarlo. Se puede entender, pero él debería saber mejor que nadie lo que se destila por el cerebro de un dirigente político descabezado, con tan solo analizar el comportamiento de Tomas Gómez, al cual despachó sin miramientos del liderazgo de los socialistas madrileños. Pedro en este tiempo, ha aprendido mucho de todo y de todos. Se ha dado cuenta que los tiempos han cambiado y que los verdaderos influencers, ya no son los directores de periódicos a los cuales cesan los de La Trama (Pablo Iglesias dixit) ni los analistas políticos que diseccionan a los personajes en las diversas tertulias televisivas y radiofónicas. Los verdaderos generadores de opinión, son las redes sociales y a ellas se ha dedicado en cuerpo y alma en esta su campaña por recuperar su feudo perdido.

Los abrazos y sonrisas hipócritas que intercambiaba con su actual rival política a la que alababa por haber llevado a los socialistas andaluces a ganar las elecciones, y aquellos gestos de complicidad con los veteranos dirigentes que vieron en Sánchez el híbrido perfecto entre un apuesto Adolfo Suárez y un carismático Felipe González forman parte del ayer. El socialismo no pasa por buenos momentos, pero no todo es culpa de Sánchez como se quiere hacer ver desde la Gestora y sus afines, pues con solo echar un vistazo a las recientes elecciones en Francia, donde evidentemente no se ha presentado Pedro Sánchez, el batacazo socialista de su candidato Benoit Hamon, ha sido bochornoso.

Pedro pretende ser la voz de los indignados socialistas que quedan, pues otros muchos, hartos de la escasa y torpe oposición hecha al PP, se fueron hace tiempo con Podemos. Él quiere izar la bandera de aquellos que entendieron la abstención, como una verdadera capitulación ante los poderosos y dieron oxígeno al adversario político, que pasaba por sus momentos más críticos, acosado por la corrupción y que además había saqueado el estado del bienestar. Pero nos queda una última pregunta por contestar: ¿Cuál es el verdadero Pedro, el de antes, o el de ahora? Entre los dos hay tan solo, una Gestora de diferencia.

Acerca de José Joaquín Flechoso

Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.
Esta entrada fue publicada en Opinión y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*