Lo de Murcia

Lo de Murcia

La primera obligación de un político, de cualquier político, debiera ser siempre, en cualquier circunstancia y caiga quien caiga —incluso si es él mismo quien cae— interpretar el deseo de la ciudadanía y ajustar a él su acción como responsable. Eso es, ni más ni menos, lo que ha hecho el ya expresidente de la Región de Murcia, Pedro Antonio Sánchez: adecuar su decisión a la palmaria voluntad de los murcianos de no tener un gobierno multicolor, heterogéneo e incluso mal avenido, en las manos del líder socialista que menos votos ha obtenido en unas elecciones autonómicas, y con el apoyo de una minoría de Ciudadanos y la presencia residual de Podemos.

Porque conviene no olvidar que en el parlamento murciano surgido de las últimas elecciones, el Partido Popular tiene 22 diputados; nueve más que el PSOE, dieciséis más que Podemos, dieciocho más que el partido veleta de Rivera. Y esa es la plasmación de la voluntad de los murcianos. La mayoría, por más que no absoluta, de los Populares debería desengañar a los demás grupos de cualquier fantasía de poder; simplemente porque los murcianos no han querido que fuera así.

Y estoy convencido de que a la vuelta de dos años, quedará confirmado y esa habrá sido la gran aportación de Pedro Antonio Sánchez al Partido Popular, a la Región de Murcia y a España, como él mismo decía en el discurso de dimisión.

Al margen quedarán cuestiones que ahora parecen trascendentes y serán mañana absolutamente menores, como si el dimisionario presidente fue, en su momento, el mejor candidato que podía haber buscado el PP de Murcia; o si —como argumentan algunos, con cierta miopía— ha sido una traición de un Rajoy imaginario, emperrado en mantener su sillón a costa de todo y de todos ( lo cual, por cierto, hace flaco favor a la acertada y elevada decisión de Sánchez, el murciano, digo).

Y se mantendrán otras como si, de sobreseerse las causas que ahora se siguen contra el presidente del PP murciano, este debería ser repuesto en el cargo que ha abandonado, y sus detractores deberían seguir el camino que este les ha marcado con su ejemplo. Como ya hiciera el portavoz de Ciudadanos, Miguel Sánchez, por entonces concejal de UpyD —que lo que se mueven algunos para pillar silla— al no conseguir la dimisión del alcalde de Caravaca.

Ya vendrán los murcianos con las rebajas y veremos cómo la Huerta tampoco paga a traidores y la formación naranja quedará en nada. Porque no se puede ganar al mus a base de órdagos. Al final, siempre, te pillan el farol. Quiero, gano, y me divierto.

Acerca de Antonio Imizcoz

Periodista.

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