Escultura del Emperador Trajano

La España corrupta

Desde Trajano hasta la ORGA

Después del paro, lo que más preocupa a casi un cuarenta por ciento de los españoles según las últimas encuestas, es la corrupción generalizada, habiéndonos acostumbrado a desayunar cada día con un nuevo caso. Gürtel, Púnica, Tarjetas Black, Taula, ERE y no digamos Clan Pujol pues según parece, estos hijos de Jordi, ostentan el Guinness del melollevo. Los casos de corrupción y su denominación, forman parte de nuestro vocabulario y si existiese aun el programa 1 2 3 Responda Otra Vez, los concursantes ganarían una buena suma de dinero enunciando casos de corrupción por 25 pesetas, como se decía en aquellos tiempos. Esto ocurre en la misma España del otrora emperador Trajano, primer Cesar no nacido en Roma, que llevó las fronteras del Imperio a su máxima extensión y que pasó a los anales de la historia por ser hombre implacable contra la corrupción. Fue un gran gobernante aunque destaca su afición desmedida por el alcohol, algo que tampoco era muy significativo en aquella época en la que las distracciones eran muy pocas y el dios Baco era venerado diariamente en bacanales inacabables, algo que han imitado algunos consejeros de Bankia según se ha deducido por los usos que hacían de sus tarjetas opacas. En tiempos de Trajano, a los corruptos les exigía devolver el dinero y posteriormente los enviaban a las fronteras del Imperio a modo de deportación, algo parecido a lo que quiere hacer Trump, solo que éste se ceba con los sin papeles, pues con los adinerados y poderosos, la cortesía del magnate es extrema. Si eres musulmán y pobre, vas de cráneo, pero si eres un jeque, la alfombra roja de los Oscar es solo la antesala de los grandes honores que le esperan.

Sevilla, antigua Hispalis, fundada por el emperador Julio César, fue conquistada por los romanos a los cartagineses durante las Guerras Púnicas. Ahora la capital andaluza es tierra de EREs y para encontrar algo relacionado con las Púnicas solo tenemos que coger el AVE de Santa Justa a Atocha y movernos por los territorios de Francisco Granados, aquel hombre que estaba a la derecha y hasta en la sopa en el gobierno de Esperanza Aguirre, pero que según dice la lideresa “no podía ni sospechar lo que hacía” mientras éste montaba una trama trama corrupta que adjudicó en solo dos años obras públicas por valor de 250 millones euros. Como siempre la lideresa que es tan lista para todo, se hace la distraída y sorprendida cuando se habla de corrupción en los territorios que regentaba. Recientemente el caso de la Ciudad de la Justicia es otro de los escándalos de despilfarro dentro de su corte, pero tampoco sabía en que empleaban el tiempo libre un grupo de personajes nombrados en el seno de la Consejería de Justicia con escandalosas nominas por no hacer nada. Cristina Cifuentes nada más llegar a la jefatura del gobierno de la Comunidad de Madrid, ordenó paralizar todo lo relativo a este faraónico proyecto, empezando por sanear la nomina de amiguetes, cuyo único cometido era mirar como crecían las margarías en el Campus.

Pero de toda esta corrupción generalizad que a modo de pandemia que se extiende por feudos del Partido Popular Murcia incluido, parece que sus efectos nocivos no afectan política, ni electoralmente a la formación de Génova, que caso tras caso en lugar de ser castigados por los votantes, estos reafirman su tendencia alcista en el panorama de los sondeos de intención de voto, pues el fiel votante considera “meras travesuras de chiquillos descarriados, que ya no están en el partido”, apostillando a continuación que “eso lo hay en todos los partidos”. Pero digo yo, ¿en qué partido militaban? ¿era un caso aislado, o era algo repetitivo dentro del PP? ¿la financiación ilegal y la caja B no formaban parte del inventario de golferías varias? A veces me pregunto si de verdad es ignorancia, frivolidad, o simplemente negligencia del votante cuando da su confianza a quien roba con cargo a los impuestos que entre todos pagamos. Los réditos electorales que se pagan por casos de corrupción, son realmente nulos, al menos en el Partido Popular. Trajano les obligaba a devolver lo apropiado fraudulentamente, pero en la España de nuestros días, parece que hemos roto con ese mandato imperativo.

El gobierno en una operación mas efectista que eficaz, dio paso a la creación de la Oficina de Recuperación y Gestión de Activos (ORGA) creada a través de la última reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Dicho órgano u otro de similares características ya actúa en Francia desde hace un par de años y ha permitido que el país galo haya podido “gestionar” más de 2.000 millones de euros del dinero defraudado por la corrupción. Según el ministro de Justicia Rafael Catalá, con la ORGA en funcionamiento, se permitiría indemnizar a las posibles víctimas y afectados, entre ellos el propio Estado de aquellos que se suponían eran servidores públicos y demostraron ser servidores de su propia ambición desmedida por acaparar fortunas ilegales.

Rajoy el día que se puso en marcha esta Oficina, la califico como una demanda muy importante de la sociedad y dijo que: “no se trata sólo de aplicar el Código Penal contra los delincuentes, sino de recuperar lo que ha sido el fruto de sus delitos, y ponerlo el servicio de la sociedad para fines sociales”. En la ley se prevé “la recuperación de activos así como mecanismos en los casos de transferencia de bienes de origen ilícito a terceras personas” pero la ORGA no es capaz de dar una noticia que nos alegre el cuerpo, diciéndonos que cifra de lo sustraído por corrupción, se ha recuperado. Hasta ahora, lo más florido de la mencionada Oficina ha sido la firma de un convenio de colaboración para facilitar el acceso de la ORGA, al Registro de Vehículos de la DGT y conocer así la situación registral de los automóviles embargados…  ¡Ciertamente ilusionante!

Si desde el Gobierno se decía que con la creación de este Órgano se intentará reparar el daño causado a las víctimas de delitos, incluidas las administraciones públicas, vemos con sorpresa que varios juicios después, tan solo el ruido mediático y los pocos españoles congregados a las puertas de la Audiencia Nacional increpando y calificándolos por su nombre a los que hacen el paseíllo judicial, son los únicos efectos visibles de tan deleznable conducta que afecta a empresarios, ex ministros y otra tropa de golfos sin escrúpulos que al igual que en las encuestas, “no saben, o no contestan”. Pero de la devolución del dinero, ni se sabe, ni se la espera.

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Acerca de José Joaquín Flechoso

Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.
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