La Casta y la Susana… Díaz

Por unos instantes volvamos a la España de la última década del siglo XIX, que vivía la Restauración borbónica que llevó al trono a Alfonso XII, al igual que a la pérdida de las últimas colonias del vasto imperio patrio y es en este tiempo, cuando la zarzuela vio emerger a autores como Ruperto ChapíTomás Bretón, o Federico Chueca. Este género artístico de gran éxito entre el púbico de entonces, estaba reservado a aquellos adinerados que podían permitirse asistir a dichas representaciones en tres actos. El florecimiento de una tímida clase media, obligó a replantearse la zarzuela podía abrirse a gentes de economías más modestas. Para que esto fuera posible, se reinventaron en lo que se llamó el teatro por horas, apareciendo los sainetes y zarzuelas cortas o zarzuelitas, que entraron a formar parte de lo que se conocería como “género chico”. De uno de estos nombrados maestros, Tomas Breton, es la autoría de la Verbena de la Paloma, donde dos hermanas muy bellas y casquivanas llamadas Casta y Susana, seducen a un anciano boticario llamado Don Hilarión, hombre muy adinerado que pronto sabe cómo obtener lo que pretende, por la vía del interés reciproco. Susana vive con estrecheces, teniendo que pedir prestado para subsistir, mientras Casta vive confortablemente porque el boticario la mantiene. Cuando éste enferma, Casta se dedica a prestar dinero de la fortuna que dispone su protector a todos los vecinos, pero a su hermana Susana para aliviar sus estrecheces, se lo regala. Tras muchas peripecias, que para eso las zarzuelas eran una fuente inagotable de anécdotas, picardías y pillerías varias, Casta y Susana acaban con el boticario y tal y como habían planeado, una vez muerto, ambas heredan su fortuna. Esto es en síntesis cómo se desarrolla la Verbena de la Paloma ambientada en un Madrid muy reconocible de aquella época.

Nada más lejos de mi intención, que encontrar paralelismos con nadie, algo que dejo a la libre interpretación del lector, pero todo se parece, aunque todo sea distinto…, o no tanto, aunque para evitar malentendidos diré que La Casta, no es esa a la que tantas veces el líder de Podemos ha nombrado asociando a los políticos acomodados que forman un poder en sí mismo. El boticario no es ningún presidente de empresa del IBEX 35 que plantea un juego perverso de seducción en forma de puerta giratoria. Tampoco la Susana a la que me he referido, tiene nada que ver con la lideresa andaluza y su relación con la casta.

Pero ya que hablamos de Susana, repasemos su entronización como aspirante a la secretaria general del PSOE en un acto de masas donde según los convocantes, asistieron cerca de 7.000 militantes venidos de todos los lugares de España como si de un acto de lealtad inquebrantable como se decía en otros oscuros tiempos, cuando venían en autobuses con bocadillos y tortilla incluida a aplaudir a toque de corneta. En el estrado, la baronesa subió con ese aire de suficiencia que le caracteriza y con un estilo inconfundible, me recordaba al portero de la selección española de futbol Pepe Reina, cuando presentaba uno a uno a los compañeros integrantes del equipo campeón de la Copa del Mundo de Fútbol 2010: “Con el 1, el 20 de mayo de 1981 nace un santo en Móstoles, Iker Casillas. El número 3, el dandi de España, Piqué. El 5, la cabeza de España, con su pelo de tarzán de África, Puyol. El 6, ‘sweet’ Iniesta, el hombre que escribió el guión de la final, …y así hasta el final de la lista. Pues sí, de esta misma manera, Susana Díaz presentaba a los prebostes socialistas del ayer, apostillando al igual que Reina después de nombrarlos, algún calificativo ensalzando sus logros. Felipe González, Alfonso Guerra, ZP, Rubalcaba, o los barones que presiden Castilla La Mancha, Extremadura, Aragón o Valencia y varias viejas glorias de primer nivel cuando el PSOE ganaba con solvencia tiempos atrás, recibieron el reconocimiento de la lideresa que poco a poco se venía arriba como era de esperar.

Tras este macro mitin, la gestora mientras tanto exige a las otras dos candidaturas que presenten sus cuentas de forma transparente para que todos estén en igualdad a la hora de hacer la campaña, demonizando algo tan popular en nuestro tiempo como es el croudfunding, que utilizan desde directores de cine, emprendedores y hasta el mismísimo Podemos sin que haya tenido la mas mínima amonestación por la Junta Electoral Central, máximo órgano que tutela un proceso de elecciones. Parece que ese hombre de dudosa imparcialidad como es Mario Jiménez, solo tiene argumentos contrarios a los movimientos del candidato Pedro Sánchez, el cual al más puro estilo Olga Guillot, aquella cantante cubana reina del bolero, entona ante la sede de Ferraz cuando sale de allí Javier Fernández, la famosa canción: “Soy lo Prohibido”. Mientras tanto, Álvarez-Vara, el presidente de Extremadura a la salida del mitin de IFEMA para hacer amigos, decía que: “si gana Pedro Sánchez, el PSOE se convertirá en un partido insignificante”. ¡Viva la fraternidad socialista de Vara! ¿Así se cosen las heridas en este partido? Creo que alguien no sabe que la democracia es soberana, gane quien gane, nos guste, o no.

A mí me pareció una puesta en escena tan hortera como innecesaria, pero ante tanto despliegue de medios y conociendo los precios que tiene alquilar un pabellón en IFEMA, el escenario, las sillas, iluminación, sonido, desplazamiento de militantes de tantos puntos lejanos de Madrid y otras cosas menores, sería muy bueno saber lo que ha costado dicho acto con la misma transparencia que desde la gestora se exige a los otros candidatos. Solo un dato, Ana Pastor en El Objetivo, pidió hace una semana a los representantes de las tres candidaturas que explicasen los gastos de los actos celebrados y tras comprobar que Patxi y Pedro presentaron sus cuentas con total transparencia, la candidatura de Susana Díaz debía estar muy ocupada quitando sillas del pabellón, pues no dieron ni pistas de lo que había costado este y los otros actos anteriores donde se ha presentado la aspirante. Mi primo que es muy agudo me dice que él piensa que viendo lo mucho que ponderan los dirigentes y simpatizantes del PP a Susana Díaz, Cristina Cifuentes le ha hecho precio a cambio de que le regale un coletero de color verdiblanco para su rubia melena. Yo pienso sin embargo que la baronesa, mujer recatada cual sevillana cofrade, lo que de verdad no le van, son las transparencias…

Acerca de José Joaquín Flechoso

Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.
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