Guernica a debate

Guernica a debate

El diario peneuvista Deia cuenta el 24 de abril pasado que, con motivo del 80 aniversario del bombardeo de Guernica, desde el campo de exterminio de Auschwitz, el lehendakari Urkullu reclamó “que el Estado español asuma esa parte de responsabilidad histórica que le corresponde por los actos cometidos en su nombre o haciendo uso de su representación”.

Urkullu sugirió que el Estado español podría copiar del Gobierno alemán que ha multiplicado sus gestos de arrepentimiento por las crueldades cometidas en la Segunda Guerra mundial.

Una propuesta en este mismo sentido, presentada en el Senado y consensuada con los grupos de oposición, fue desestimada por la mayoría que ostenta el PP en la Cámara alta.

Valdría la pena rebobinar la historia y remontar en busca de las responsabilidades verdaderas de lo que pasó en la guerra “incivil” de 1936. La Alemania de Adolf Hitler, que accedió al poder mediante las urnas, la Alemania, destruída y derrotada, fue sometida al cruento Proceso de Nuremberg, y devuelta a la vía democrática. Pero la República española legítimamente constituída, y su gobierno de 1936 elegido en unas elecciones democráticas, fue víctima de una sublevación militar cuyos aliados, la Alemania de Hitler y la Italia de Mussolini, llevaron a cabo el bombardeo de Guernica, Durango, Ochandiano y otras cien localides vascas, y muchas más de todo el Estado español.

Esos mismos aliados, tan rigurosos con la Alemania nazi, lejos de atacar al gobierno y la dictadura del General Franco, y restaurar la república, lo mantuvieron en el poder. En estas condiciones, la comparación o paralelismo entre el Estado español víctima de una agresión fascista y el Estado alemán autor de esa agresión, resulta cuando menos un error histórico.

Bien es verdad que el actual Gobierno del Estado español, surgido de unas elecciones y reconocido por todo el mundo, ha dado luz a una ley de Memoria histórica que quizá malcumple muy a regañadientes. Miles de fusilados durante la represión franquista siguen perdidos por las cunetas y campos y barrancos de la geografía española, y miles de calles de ciudades y pueblos de España lucen los nombres de generales franquistas. Y quizá podría admitirse que el ADN de la democracia presenta entre nosotros un perfil no muy definido, un tanto difuminado o descafeinado. Ocurre en muchos países, en los que los poderes fácticos están en manos de las oligarquías financieras…

En todo caso, los partidos nacionalistas de Euskadi participan en el juego político, y más concretamente PNV ha podido sacar adelante sus presupuestos de 2017 gracias a la abstención del PP vasco, y en contrapartida se da por seguro que el PNV facilitará también la aprobación del presupuesto estatal del PP en las Cortes.

Desde otro ángulo opuesto, el periódico digital “El Diario.Es”, en su sección “El Diario Norte. Euskadi. Es”, recoge las declaraciones de José Angel “Txato” Etxaniz, miembro del Grupo dee Historia Gernikazarra, una visión diferente del bombardeo: “El bombardeo de Gernika no fue un genocidio contra los vascos; casi la mitad del pueblo de Gernika era franquista”. El Grupo de Historia Gernikazarra lleva 32 años estudiando el bombardeo y la historia de Gernika. Etxaniz matiza su afirmación anterior detallando que a tenor de los resultados electorales de aquella época, el 50% de la población eran nacionalistas, el 40% simpatizantes de Franco, y un 10% afectos al Frente Popular.

Para los alemanes e italianos que bombardearon Gernika, el objetivo era hacer el máximo daño posible a la población civil. Por el contrario, respetaron escrupulosamente dos fábricas de armas de las más importantes del Estado español, una que fab ricaba la pistola Astra, y otra que de bombas de mano y de aviación, y lanzagranadas, que un mes después del bombardeo trabajaban a tope para abastecer al ejército alemán e italiano a lo largo de la Guerra mundial de 1940.

En un tono de amargura, José Angel Etxaniz se lamenta de que la villa vasca que muchos califican como eslogan publicitario portaestandarte de la paz, gracias en buena parte a Pablo Picasso, en realidad trabajaba casi en su totalidad en la fabricación de armamento.

Acerca de Serralaitz

Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.
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