El Pacto de la concordia

El Pacto de la concordia

Nadie quiere un muerto, así que parece que caminamos hacia el ‘pacto de la concordia’: huida hacia adelante sin resolver el problema.

La pasividad de Rajoy exaspera. Tras el golpe del 1 de octubre solo se le ocurrió manifestar que “no ha habido referéndum”. Como si fuera un auditor. Después, tres días de largo e incómodo silencio para el jueves tender la mano y advertir -a los Aznares que en España son- que los tiempos los marca él. ¿Alguien entiende al gallego?

Es verdad que su proverbial pasividad le ha permitido cosechar réditos políticos. ¿Por qué cambiar de estrategia? También es verdad que el 1 de octubre se visibilizó la incapacidad del Estado para repeler un movimiento secesionista.

De aplicarse el 155, ¿cómo se ejecuta? Sólo habría una manera: con un ejército que compense las 60.000 personas movilizadas militarmente por ANC y Omnium. Y eso significa muertos. En el 34 hubo cerca de 50. ¿Está dispuesto Rajoy a asumir ese coste? No. Su orden para el 1 de octubre fue “no quiero muertos”.

¿Entonces?, ¿cómo se frena n movimiento secesionista? De momento, el Tribunal Constitucional anula el pleno del lunes. Puigdemont ya encontró el resquicio: plantear una ‘secesión ficticia’. Debate leguleyo.

Mucho más eficaz ha sido el cambio de domicilio de las principales compañías. Son como tanques por la Diagonal. El gobierno aprueba este viernes una pequeña reforma que facilite el cambio de sede social -y fiscal- sin necesidad de convocar junta de accionistas. Detalle técnico que hará desbordar el dique.

¿Por qué lo han hecho? En primer lugar porque la incertidumbre lastra sus cotizaciones y las somete a un ‘vaivén Popular’ que nadie desea. Pero además, porque ya estaban empezando a sufrir fuga de depósitos. ‘Organización del patrimonio’, en fino… ¿Y por qué ahora? Seguramente porque el gobierno se lo sugerido. Voilá. Sabadell, Caixabank y Catalana Occidente ya han traslado sus sedes sociales fuera de Cataluña.

El impacto económico es brutal. Son menores ingresos fiscales para Cataluña que ya es deficitaria y que no logra financiarse por sí sola en los mercados internacionales. Pero es que además, la salida de los grandes provoca un efecto imitación de las medianas como Freixenet. Registradores y notarios trabajan estos días a destajo.

La ‘buchaca’ es mucho más eficaz que la porra. Y por primera vez en 30 años los independentistas están asustados. ‘La pela es la pela’… La burguesía presiona ahora para que Puigdemont no adopte la DUI. La Vanguardia y El Periódico se lo reclaman al unísono. El gallego no quería ahorrarles el sufrimiento de la tensión interna mientras se fuma un puro.

En cartera la Ley de Seguridad Nacional que permite tomar el control de la policía autonómica. Con todo esto, es posible que el DUI quede aparcado y se abra una negociación. El mismo Puigdemnt sacó su ‘bandera blanca’ al afirmar en su discurso que “queremos seguir contribuyendo al desarrollo del Estado”. El conseller Santi Vila -el más listo y enlace con Madrid- ya pide tiempo y no hacer declaraciones unilaterales. Verde y con asas…

Y esto que parece un buen escenario, sería letal. Porque nos llevaría al ‘pacto de la concordia’, la reforma constitucional, un nuevo modelo de financiación autonómica y vuelta a empezar hasta dentro de unos años. El último que apague la luz…

Se echa de menos un discurso nacional y patriótico que compense el romanticismo independentista. El problema no es sólo jurídico-político. Es también de sentimientos y afectos. Y aquí Rajoy ni está ni se le espera.

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Acerca de Luis Losada Pescador

Periodista.
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Una Respuesta a El Pacto de la concordia

  1. sera definitivo que el martes podamos celebrar el dia de puisdemondt
    o tendremos que esperar aun 8 meses mas

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