Corrupción de vía estrecha

Corrupción de vía estrecha

La senadora Elvira García alavesa ha abandonado su grupo de Podemos y espera ser admitida en el grupo mixto de la Cámara Alta. Había contra ella una orden de desahucio de la vivienda social que ocupaba, ya que llevaba dos años sin pagar la renta de 200 euros. La senadora ha liquidado la renta que debía de 3.000 euros y otros 2.000 más.

Podemos ha reclamado de la senadora Elvira García que abandone su escaño. Pero se ha negado, y tiene pendiente de pagar a este partido la cotización establecida a los cargos públicos, que tenía también pendiente de pago. Con su paso al grupo mixto, la senadora Elvira García pasará a cobrar, en vez de los 2.000 euros mensuales que tenía derecho a percibir como senadora de Podemos, 4.600, más otros emolumentos eventuales.

Naturalmente, los informativos estatales y vascos que no simpatizan con la formación morada se han despachado a gusto con este caso de corrupción protagonizado por una ciudadana que, según El Correo de Bilbao, no figura entre los medios aristocráticos ni siquiera entre la clase media de la capital alavesa.

Vale tanto como decir que la corrupción no es solo patrimonio de las altas esferas sociales, económicas o nobiliarias de la sociedad española y vasca. Defraudar al fisco, eludir responsbilidades económicas con el Estado, vivir del cuento, es una práctica bien vista en todos los sectores de nuestra sociedad. Lo practican tanto desempleados de larga duración como banqueros de alta graduación. No en vano España es el país del Lazarillo del Tormes, del Buscón de Quevedo y de tantos personajes que han poblado ciudades y aldeas, sierrasmorenas y lanchas ligeras portadoras de drogas que desde las costas de la península dicen que viajan por toda Europa.

Vale tanto como decir que los responsables de partidos políticos no ponen demasiada atención en reclamar a sus candidatos al senado o a puestos de responsabilidad una trayectoria ciudadana impecable, y aceptan al primer llegado como candidato. Podemos, por lo menos, debería pedir perdón por haberse dejado meter este gol por toda la escuadra.

Vale tanto como decir que la legislación española no debería consentir que una persona con trayectorias turbias y mentiras al erario público cuente además con el dichoso aforamiento que le permite conservar su cargo público y sus pingües ganancias. Y para más INRI que al ser expulsado del partido por el que fue elegida/a casi casi doble sus ganancias anteriores. El caso de Elvira García, que de cobrar 2.000 euros mensuales pasará a cobrar 4.600 por pasar al grupo mixto del Senado, no es seguramente el único.

Hay quien dice que el Senado debería desaparecer, que es un cementerio de elefantes, un equipo de viejas glorias. De momento podríamos conformarnos con exigir que casos como el que aquí comentamos no se repitan, que personas así desaparezcan de los escaños de la sede de nuestra democracia.

A no ser que nos resignemos a ser calificados de “república bananera”.

Acerca de Serralaitz

Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

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