Carme Chacón

Carme Chacón, la que pudo ser y no fue

Ante la sorpresa de todos, nos encontramos con la triste e inesperada noticia de la muerte de Carme Chacón, esa mujer cuya sonrisa sempiterna fácilmente recordamos. Su fallecimiento está llenando las portadas de todos los medios, que glosan la figura de la primera mujer que ocupó el cargo de ministra de Defensa en el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, en aquellos tiempos lejanos en los que la paridad de género era una realidad en la mesa del Consejo de Ministros.

Tras su muerte, las loas a la memoria de la desaparecida Carme, se escuchan y leen por todas partes. No falta ni un tuit donde no se le reconozca una personalidad política de gran relevancia, ni una mención a su figura en los mismos medios donde en su momento y a raíz de la toma de posesión al frente de Defensa, cuestionaron su nombramiento tachándola de catalana independentista, los mismos que ahora la elevan a figura política de estado. La muerte de algunas personas desenmascara a muchos hipócritas de esquela con aire compungido, que actúan cual burda plañidera de pago.

De su nombramiento y de su imagen pasando revista a las tropas con un prominente embarazo de siete meses, la derechona mediática y sus voceros oficiales, hicieron multitud de chascarrillos, muchos de ellos salidos del machismo imperante en ciertos sectores del periodismo a la carta de no sé qué partido, tildando su nombramiento de operación de marketing político o de provocación a las fuerzas armadas por su elevación al rango de ministra, debido al calificado como perfil pronacionalista y pacifista, que algunos le otorgaron gratuitamente. Estos y otros calificativos y algún que otro improperio, le fueron asignados a Chacón, la misma que se inclinó ante la bandera y como no podía ser de otra manera, gritó: ¡Viva España y Viva el Rey! en multitud de ocasiones.

Después de dicha etapa y metidos de lleno en el 38 Congreso Federal del PSOE de 2012 tras la renuncia de ZP a la secretaria general, Chacón se presentó como candidata a dicho puesto en competencia con el delfín de los delfines Alfredo Pérez Rubalcaba, el Spiderman de la política, ese hombre que fue ocupando cargos sucesivos desde ser Subdirector General de Enseñanza Media en el entonces Ministerio de Educación y Ciencia saltando cual antiguo atleta que había sido, a ser ministro de dicho departamento en 1992. Precisamente en esa imparable carrera por la notoriedad y la moqueta cada vez más mullida, Alfredo conoció al exmarido de Chacón, Miguel Barroso, que llegó a ser algo así como el Pedro Arriola del PSOE, aunque muy alejado de aquel estratega político llamado Julio Feo, a quien Felipe González le debe gran parte del éxito en su lanzamiento al estrellato político allá por 1977. Rubalcaba y Barroso fraguaron una gran amistad personal, que por problemas de celos profesionales y alguna que otra estrategia no compartida, derivó en enemistad manifiesta, de la cual salió perjudicada sin duda, Carme Chacón, pues Spiderman se conjuró para que nunca fuera secretaria general del PSOE.

En las primarias del mencionado 38 Congreso, Rubalcaba era el candidato oficialista, el hombre todopoderoso en el gobierno de ZP pues no había que olvidar que ostentaba simultáneamente los cargos de vicepresidente primero del Gobierno, ministro del Interior y portavoz del Gobierno. Carme que entonces tenía 41 años, se presentó como una alternativa de cambio con gran apoyo de las bases. Suponía un aire renovador en todos los aspectos, además de estar apoyada por el PSC, por el sector más feminista del partido y por aquellos que pensaban que era el momento de renovar las caras y las formas dentro de Ferraz. Igualmente era la persona adecuada para iniciar un dialogo entre iguales ante el incipiente reto soberanista catalán, que no había hecho más que empezar tímidamente. Nadie mejor que ella para ser una perfecta interlocutora respetada por todos los partidos presentes en el Parlament de Catalunya.

Carme suponía de nuevo repetir aquel cambio generacional que había llegado años antes tras la salida de Joaquín Almunia con José Luis Rodríguez Zapatero, cuando éste ganó a José Bono allá por julio del año 2000 con casi 40 años y que años después llevó a los socialistas nuevamente al Gobierno de España . En su confrontación con Rubalcaba, el resultado fue el contrario, al igual que tan ajustado como el de ZP con Bono, si bien éste perdió por nueve votos, pero Chacón lo hizo por veintidós. Sirvan estos datos para aquellos que ahora piden un resultado a la búlgara ante las próximas primaria pidiendo mayorías aplastantes, esgrimiendo el temor infundado a una ruptura del partido. La diversidad siempre es saludable.

¿Pero qué habría pasado si Carme Chacón hubiera sido secretaria general del PSOE en 2012? Es evidentemente una pregunta sin respuesta, pero si una hipótesis que si bien ahora no tiene sentido hacerse tras su desaparición, nos deja una duda razonable. El fracaso de Rubalcaba como cabeza de cartel en las elecciones de 2011 fue evidente y su popularidad iba cayendo en picado día tras día, pues para el electorado español, Rubalcaba significaba más de lo mismo, algo muy alejado del espíritu renovador que pedía la política y que iba tomando cuerpo con el 15-M. Tras el sonoro fracaso en las elecciones europeas de 2014 en las que la cabeza de cartel del PSOE era una de sus personas de confianza, Elena Valenciano, Rubalcaba dimitió. El resto de la historia ya la conocemos todos, Pedro Sánchez, la Gestora y vuelta a empezar…

Carme fue la que pudo ser y no fue. Su “no” a encabezar la lista por Barcelona en 2016, una petición expresa del entonces primer secretario Pedro Sánchez, no fue suficientemente valorada, pero era una clara voz de alerta de lo que estaba ocurriendo de puertas adentro en el partido. Carme nunca se ha escondido y ha dado muestras de su posición política dentro del partido, como hizo tras la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno en 2011, firmando un documento conjuntamente con Josep Borrell, Cristina Narbona, Juan Fernando López Aguilar, o Javier Rojo entre otros, que se titulaba Mucho PSOE por hacer, que abogaba por una mayor apertura del partido a la sociedad, por la definición de una política económica y fiscal de izquierdas e incluso establecía una revisión de los últimos años de Rodríguez Zapatero, cuando aquel se negaba a aceptar la palabra crisis.

Se nos ha ido una mujer de la que se esperaba mucho aun cuando ella ya había tomado la decisión de estar en la sombra de la política. Nos dio mucho y su recuerdo será siempre la de una mujer afable, pero de gran carácter y determinación. Esa mujer era Carmen para su padre almeriense y Carme para su madre catalana, pero para todos nosotros será siempre la que con voz solemne dijo a las tropas españolas: “Capitán, mande firmes…”. D.E.P.

Acerca de José Joaquín Flechoso

Articulista de la actualidad política en diversos medios. Experto en networking sobre cuya actividad dirige jornadas entrevistando a personajes del mundo empresarial, administración, cine y moda.

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