Crimen de Atocha 55

Aznar, Trillo, Aguirre. Del grito al diálogo.

El aniversario del crimen de Atocha 55 que acabamos de recordar muy discretamente nos retrotrae a aquel doloroso parto de la democracia que hoy disfrutamos a ratos, y a veces soportamos…

Entonces todo olía a pólvora, a cada paso te jugabas el tipo entre campos minados y brazos cantando al amanecer. Hasta que en Atocha un puñado de valientes optaron por celebrar un entierro en paz, y los sospechosos de conspiradores se convirtieron en cordón de seguridad y las fuerzas del orden se unieron a ellos como un solo hombre.

De aquel envite vivimos todavía, nuestra paz de hoy nació con los que se la jugaron y apostaron por una convivencia en el respeto mutuo.

Luego siguió la lucha armada en el extrarradio, hoy mismo andamos enredados en la búsqueda de una salida para el desarme.

Luego ha seguido también una forma de haceer política en la que prevalecen las palabras gordas, los idscursos que rondan el insulto, las descalificaciones del adversario político de brocha gorda…

Y las mentiras firmadas como “palabra de honor”. Que si el avión que se estrelló tenía todas las garantías, que si la tal jueza no tiene el título que se le atribuye, que si todo lo hice bien, que si los jueces me han absuelto (en realidad ha sido el gobierno el que me ha indultado), que si soy aforado o aforada…

Hay un vocabulario compartido entre algunas, que no todas las verduleras de la plaza, y algunos y algunas Señorías y ministros. Algunos se pavonean de infalibles como el Santo Papa de Roma: “lo que yo digo va a misa”.

Pero, felicitémonos. La reciente historia del exministro de Defensa Trillo nos ha traído un suave aterrizaje de las frases rotundas y proclamaciones bajo palabra de honor a un tono menos agresivo y juramentado, de un “yo sigo en primera fila de la política” a un “me voy de la embajada y me vuelvo adonde estaba antes”. Y la otra a reconocer que la alcaldesa de Madrid sí es jueza, que en Madrid sí que circulan autobuses de energía limpia “que yo estaba mal informada y pido disculpas”.

Y se suscriben acuerdos entre partidos, se negocia todo lo que haya que negociar y transaccionar, o por lo menos se discute.

Ha vuelto el diálogo, los que enterraron a los asesinados del despacho de Atocha han impuesto su estilo, la democracia española se va civilizando. Pablo Iglesias se ha olvidado de la cal viva; es cierto, el latiguillo de Venezuela sale a relucir a cada paso, va a ser difícil superar esa vieja manía. Pero seguro que lo lograremos pronto. Algún portavoz de algún partido pone cara de vinagre y de gallo de gallinero cuando tiene que dar explicaciones de esto o de aquello.

No hemos alcanzado la cordialidad, pero “estamos en ello”.

Acerca de Serralaitz

Serralaitz, el seudónimo usado por el autor en atención a su lugar de nacimiento, es un localismo que corresponde al nombre dado en la zona a una sierra riojana: la Sierra de la Hez, un conjunto de montañas en el corazón de La Rioja, entre las comarcas de Rioja Baja y Alto Cidacos-Alhama y Cameros y a una altura superior a los mil metros. Desde esa altura, cuando no hay niebla, las cosas se aprecian de una forma muy especial.

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