¿A quién le importa?

De verdad, ¿a quién le importan las tribulaciones de un chino en China?

Después del masivo pronunciamiento electoral mucho más expresivo y rotundo que el “Váyase Sr. González”, el Partido Socialista reconoce ¿podría ser de otra forma? que ha tenido unos muy malos resultados principalmente… debidos a la crisis financiera mundial.

Y a las pocas horas han vuelto a su afán, a su  ensimismamiento que ahora resulta ser como se desembarazan del todo del Sr. Zapatero. Elecciones Primarias, de ser posible con un solo participante, para la nominación de candidato a Presidente y como cierre de seguridad Congreso extraordinario para elegir un Secretario General del Partido que reúna también la condición de candidato. 

Y realmente Rubalcaba, Chacón, Zapatero, hoy ¿a quién importan? Son el pasado o están “pasando”. Tendría interés político reconocible por los ciudadanos si la parafernalia del caucus socialista para decidir quién manda fuese consecuencia de la asunción de responsabilidades con dimisiones efectivas del Sr. Zapatero, el Sr. Rubalcaba, del Vicesecretario General  del PSOE, de su secretario de organización y de toda la Comisión Federal del Partido.

Eso sería esperable y promovería el interés ciudadano en sí mismo, por la coherencia y por el juego limpio. Pero en la forma que diseñan es claro que en todos los hogares españoles importan otras cosas bien distintas y además, esperan otros comportamientos. Esperan, esperamos, porque lo necesitamos desesperadamente, otro Partido Socialista que sea español, que sea moderno  y que supere el zapaterismo como enfermedad infantil tardía del socialismo.

Ese cambio sería la única respuesta congruente al aplastante plebiscito  contra la gestión del Gobierno y del Partido Socialista que su dirigencia esta poco propicia a considerar por encontrarse muy ocupada en garantizar deprisa, deprisa que Rubalcaba y los que hoy mandan en el Partido sigan haciéndolo hasta unas elecciones decisivas a las que concurrirán sin partido, sin soporte de opinión interna ni externa, sin confianza internacional y en mayor deterioro de la situación y las vidas de los españoles.

Se me ocurre que el tiempo que el Partido Socialista va a perder en esos procesos de poder interno, podrían ser mejor aprovechados en una moción de censura incluso bajo la expectativa de nominación como Presidente, por ejemplo, de Duran Lleida que presidiese un Gobierno de gestión para la promulgación de las reformas más urgentes y de más alto consenso y la celebración en Octubre de elecciones generales. Todo ello visto que cualquier petición de confianza en el Gobierno Socialista suena a coartada y a trampa cuando no a banalidad sin sentido. En todo caso a la perdida de lo más precioso: el tiempo.

Acerca de Fernando Lanzaco

Licenciado en Derecho y en Ciencias Políticas. Periodista titulado por la Escuela Oficial de Periodistas, pertenece al Cuerpo Superior de Administradores Civiles del Estado. Ha desempeñado, entre otros, los puestos de Subdirector General de Coordinación Administrativa del Ministerio de Educación y Ciencia, Presidente del Instituto Nacional de Asistencia y Promoción al Estudiante, Director General de Personal de Ministerio de Educación y Ciencia, Subdirector General del Ministerio de Justicia y Gerente de la Universidad Politécnica de Madrid.
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