Los 11 desafíos y sus propuestas para evitar la desintegración de Europa

Los 11 desafíos y sus propuestas para evitar la desintegración de Europa

Investigación, innovación y educación, pilares de la apuesta progresista para la UE

El aplastante triunfo conservador en las últimas elecciones del Reino Unido, y su consiguiente derivada de celebrar un referendum sobre la continuidad de su pertenencia a la Unión Europea, añade un factor más de incertidumbre a los que ya amenazan su proceso de construcción. El largo problema del rescate de Grecia; la hostilidad entre Rusia y Ucrania y su impacto sobre toda Europa; la amenaza yihadista y la explosión de los movimientos de población que origina, además de las gigantescas cifras de paro y la enorme desigualdad, constituyen los grandes desafíos de esta legislatura. A ellos tratan de dar respuesta dos fundaciones progresistas: la española Alternativas y la alemana Friedrich Ebert, en un exhaustivo informe presentado sucesivamente en Madrid y Bruselas.

Sin contar el británico, ambas entidades cifran en 11 los grandes desafíos a los que se enfrenta el proceso de construcción europea, y que parte de una constatación: siete años después del inicio de la crisis, ésta ha consagrado una fuerte división en el mundo occidental a la hora de hacerle frente. Estados Unidos, que optó por la inversión, goza prácticamente de pleno empleo; Europa, con un modelo más austero, no baja de un paro en torno al 11% de media, esto es 24 millones de personas sin empleo, con España a la cabeza de tan demoledora clasificación.

Gastar más en derechos sociales

Para Diego López Garrido, director del informe, el reto principal es, pues, evidente. La UE debe gastar más en derechos sociales y laborales, debe invertir mucho más en investigación, innovación y educación, y debe ingresar más mediante la ampliación de las bases tributarias en una línea de imposición progresiva.

Además de invertir mucho más en investigación, innovación y educación, la UE debe ingresar más mediante la ampliación de las bases tributarias, en una línea de imposición progresiva

El resto de desafíos solo se podrán afrontar con suficiencia bajo el gran paraguas de una economía de bases sólidas en inversión, en empleo y en demanda.

A juicio de los 20 expertos europeos que han intervenido en la redacción del informe, éstos son los 11 grandes desafíos y sus propuestas de solución:

1. Impulso al crecimiento, el empleo y la inversión, necesarios para salir de la crisis. Para facilitarlo sería imprescindible abandonar la austeridad a ultranza. Las inversiones públicas en infraestructuras de la educación, energías alternativas y en I+D+i no han de computar a efectos del cálculo de déficit permitido por la UE a los miembros de la Eurozona.

2. Lucha contra la desigualdad y revitalización del Estado de bienestar. Las políticas adoptadas para luchar contra la crisis han derivado en una profunda desigualdad en casi todos los países, con especial incidencia en España. La integración social ya no es posible lograrla apostando solamente por altos salarios y pleno empleo, por lo que se precisa una sostenida redistribución de la renta a través de un sistema fiscal progresivo en los impuestos directos (sociedades, renta, patrimonio), armonizado a nivel europeo.

Las inversiones públicas en infraestructuras de la educación, energías alternativas y en I+D+i no han de computar a efectos del cálculo de déficit permitido por la UE a los miembros de la Eurozona

3. Unión de la energía y lucha contra el cambio climático. Mientras no exista una visión auténticamente europea persistirán las tensiones, que tentarán a los 28 países miembros a apostar por soluciones individuales, lo que lastrará el avance conjunto de la UE en su construcción.

4. Desarrollo del mercado único digital. Los redactores consideran vital la unificación de los distintos marcos nacionales para un internet abierto y sin restricciones de acceso, y donde la regulación comunitaria debe afectar también al internet móvil. La economía de internet debería apoyarse en la creación de un consorcio internacional, con apoyo público y privado, al modo de Airbus digital.

5. El Tratado de Libre Comercio UE-EE UU (TTIP). Suscriben ambas fundaciones el principio de que el acuerdo es una oportunidad para Europa, pero debe preservar las normas europeas de seguridad alimentaria, la protección de datos personales y no tener efectos negativos sobre la protección social, del consumidor, medioambiental, los derechos laborales y la cultura. El proceso de negociación debe ser transparente, en la línea de lo comprometido por la comisaria Cecilia Mällstrom.

El Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos es una oportunidad para Europa, pero debe preservar el acervo político y social europeo

6. Reforma del sistema financiero. Exigencia de derogar el artículo 17.2 del Reglamento 976/2012, lo que permitiría que la UE pueda emitir deuda pública denominada en euros para aumentar la estabilidad y la liquidez de la Eurozona.

7. Evasión y elusión fiscal, la armonización tributaria. Hay que dotarse de un sistema financiero integrado, armonizar los impuestos de sociedades, instar la intervención pública de las entidades financieras que incurran en blanqueo de capitales e instaurar sin dilación el Impuesto de Transacciones Financieras.

8. Inmigración económica y política. La UE debe fomentar las acciones de codesarrollo con los países africanos, incluidos aquellos que no se sitúan en la zona mediterránea pero son emisores de emigración. Ha de poner en marcha una estrategia migratoria específica y adaptada para contrarrestar la que realizan las mafias, y ha de diseñar un plan de acogida de asilados y refugiados entre todos los estados miembros.

9. La paz y estabilidad en el este de Europa. Partiendo del cumplimiento estricto de los acuerdos de Minsk II la UE debe plantearse el relanzamiento de las relaciones con Rusia, país esencial para la estabilidad del continente.

Para cegar las fuentes de financiación que alimentan el yihadismo terrorista será imprescindible una Política Común de Seguridad y Defensa de la que aún carece la UE

10. La amenaza del yihadismo radical. Con un enfoque preventivo hay que evitar la radicalización de individuos poniendo el énfasis en el terreno educativo nacional. Evitar la demonización del Islam y del islamismo no violento. Y, sobre todo, cegar las fuentes de financiación que alimentan el yihadismo terrorista, lo que exigirá una Política Común de Seguridad y Defensa. La UE debe dotarse de una estrategia para enfrentarse a desplazamientos de ida y vuelta a los escenarios yihadistas en torno al Mediterráneo.

11. La unión política y los avances en la legitimidad democrática de la UE. Carlos Carnero, director ejecutivo de la Fundación  Alternativas, y Francisco Aldecoa, catedrático de Ciencias Políticas, preconizan la necesidad de reformar los tratados, a través de una convención y de la correspondiente Conferencia Intergubernamental, convirtiendo el Tratado de la UE en una auténtica Constitución Europea. En esa línea estiman que hay que dotar al Parlamento Europeo de nuevos poderes; hay que profundizar en el fortalecimiento de los partidos políticos de dimensión europea, y avanzar hacia la unión política dotando particularmente de una estructura presupuestaria propia a la Eurozona.

No se puede dejar la inclusión social a la exclusiva merced del mercado, una vez que se han agotado las fuerzas que generaron el capitalismo del bienestar tras la Segunda Guerra Mundial

Para Alfred Pfaller, investigador principal de la Friedrich Ebert Stiftung, “se han agotado las fuerzas que generaron el capitalismo del bienestar tras la Segunda Guerra Mundial, lo que ha derivado en que la economía actual ya no soporta una sociedad socialmente integrada”. Para combatir la desintegración que ello lleva aparejada, es necesario afrontar el reto político de “arrancarle al mercado la sociedad integrada, porque no se puede dejar la inclusión social a la exclusiva merced del mercado”.

A este respecto es particularmente grave el ejemplo de Portugal. Como señalaba otro de los redactores del informe, Manuel Carvalho da Silva,el hecho de que su país haya perdido en la crisis 500.000 jóvenes, en su mayor parte muy cualificados, significa una destrucción del tejido social e intergeneracional, del que también desaparecen las políticas de solidaridad que hacen una sociedad y un país.

Artículo en fuente original: ZoomNews.es

Acerca de Pedro González

Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

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