GENERAL DAVID H. PETRAEUS

El mundo según el General David H. Petraeus

“Hay que acomodar a China e India a las grandes instituciones internacionales, no destruir éstas”

Pudo haber dado el salto a la política y convertirse quizá en presidente de Estados Unidos, pero el general de cuatro estrellas David H. Petraeus, siendo director de la CIA (2011-2012), mantuvo una relación extramarital con Paula Broadwell, a quién confió secretos presuntamente inconfesables. Hoy es el presidente del KKR Global Institute, uno de los más reputados laboratorios de análisis geopolíticos del mundo. Como tal, pasó por Madrid, invitado por el Real Instituto Elcano, con cuyo presidente, Emilio Lamo de Espinosa, sostuvo un público debate sobre el estado actual del mundo.

Aunque nadie le preguntó por ello, este antiguo comandante general de la Fuerza Multinacional en Irak (MNF-I) y de las Fuerzas de Estados Unidos en Afganistán (USFOR-A), inició su charla rindiendo “un homenaje de gratitud y reconocimiento a los soldados españoles que, con una encomiable profesionalidad, han contribuido —y lo siguen haciendo— a la seguridad mundial en escenarios tan calientes como Irak, Afganistán o las aguas de Somalia”. Un encendido elogio que volvería a glosar al concluir la larga hora y media de conversación ante un auditorio abarrotado.

Las seis grandes amenazas

Petraeus contestó a la primera pregunta de Lamo de Espinosa sobre el estado general del mundo con un “no muy bueno”, antes de desgranar las que considera seis principales amenazas: los revisionistas del poder que quieren cambiar las cosas mediante la fuerza (Corea del Norte); los extremistas islámicos del ISIS, Al Qaeda y otros grupos, cuyas consecuencias afectarán al menos a una generación; el ciberterrorismo, cada vez más sofisticado, alentado y ejecutado por terroristas de toda laya, y con una enorme capacidad destructiva; el populismo, tanto el doméstico en América como el internacional de Europa; los nuevos totalitarismos, que amenazan al orden liberal comercial internacional surgido de la II Guerra Mundial, y en fin, el riesgo de estallido incontrolado en Oriente Medio y todo el Norte de África.

Estima David H. Petraeus que “es evidente que Estados Unidos está evolucionando en su modo de relacionarse con el resto del mundo, pero sería absolutamente erróneo considerar que va a replegarse y aislarse”. A su juicio, la actual Administración americana del presidente Donald J. Trump se hace portavoz de lo que piensa una gran parte del pueblo americano, que considera que Estados Unidos paga un precio excesivo por liderar el mundo y siente frustración al no apreciar que los resultados no se corresponden con tan descomunal esfuerzo.

Para el que también fuera comandante del Mando Central de Estados Unidos, los supuestos excesos de Trump son corregidos prácticamente día a día por el resto de las instituciones del país. Enumera en apoyo de su tesis ejemplos tales como que la Casa Blanca pasa de provocar la irritación de Pekín al sostener Trump una conversación con la presidenta de Taiwan a rectificar y admitir el principio de una sola China”; o bien de desdeñar “como organización obsoleta” a la OTAN a reafirmar su compromiso con ella aunque exigiendo un mayor esfuerzo a sus aliados.

Al respecto del proyecto de la Unión Europea de dotarse también de una capacidad militar adecuada a su peso político, Petraeus echó mano de la ironía señalando que cuando se están aunando esfuerzos y concentrando fuerzas cabe el peligro de que “los países europeos se enzarcen en discusiones por instalar cuarteles en cada uno de sus territorios y exhibir sus propias banderas”. Preludio de una afirmación más contundente: “No me gusta que las fuerzas se centrifuguen ni los esfuerzos se dispersen, el mejor camino para la ineficacia”.

El arma nuclear marca la diferencia

Preguntado acerca de si estamos en un cambio de era, cuya primera consecuencia sea el fin del orden internacional liberal, Petraeus afirmó que no estamos en una situación semejante a la de la Gran Depresión, resuelta al cabo con la II Guerra Mundial. “En consecuencia, no se trata de liquidar las instituciones surgidas a raíz de 1945 [ONU, Banco Mundial o Fondo Monetario Internacional] sino de acomodar a las grandes potencias emergentes a su nuevo peso político, económico y militar”, en referencia clara a China e India.

En ese paralelismo entre la situación mundial en la primera mitad del siglo XX y la actual, el exdirector de la CIA señaló que la gran diferencia ahora es que existen nueve potencias nucleares, y algunas más con ganas de serlo, por lo que “el diálogo ha de ser exhaustivo antes de arriesgarse a desencadenar una guerra”.

Petraeus reveló también que él y otros generales norteamericanos han escrito una carta al secretario de Defensa y a las instituciones políticas del país pidiendo “más diplomacia y menos balas”, en referencia a los numerosos conflictos que hoy jalonan el mundo, y en los que “Estados Unidos debe mantener una incansable labor activa de intermediación.

Esos puntos calientes van desde el Mar de China (considera inaceptable que Pekín quiera adueñarse de todas las aguas en disputa con otros cinco países del sudeste asiático) a Oriente Medio y el Norte de África.

Junto a Arabia y contra Irán

El exgeneral de cuatro estrellas se situó claramente al lado de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos en su disputa con Qatar, y señaló a Irán como la causa de ese enfrentamiento. Señaló, sin embargo, que el gran problema de Irán es su bipolaridad: “hay un Estado iraní visible y otro muy pro-americano. El primero contiene a su vez un estado en la sombra (Deep State), que controla el 40% de la economía del país, que organiza y ejecuta operaciones encubiertas, mantiene una red clandestina de tráfico de armas y teledirige acciones terroristas en Malasia, Siria, Irak o Yemen”.

También señaló a Turquía como “un socio fiable”. Calificó de “lamentable” todo lo ocurrido a raíz del presunto golpe de Estado frustrado, con las detenciones y expulsiones masivas de funcionarios, pero dejó claro que Ankara, además de un aliado, es un socio comercial importante para Estados Unidos.

“No veo que tengamos interés alguno en dañar a Rusia”, contestó Petraeus a la pregunta de si el presidente Vladímir Putin representa un peligro. “Pero –prosiguió- la actuación del Kremlin en Crimea, el este de Ucrania y las amenazas sobre los países bálticos son inaceptables. Es por eso que la OTAN ha vuelto”, subrayó.

El general también abordó el espinoso tema de la energía y el cambio climático, señalando que “Estados Unidos tiene medios suficientes para revolucionar el mercado de la energía”, con innovaciones tecnológicas que la pongan al alcance de todos a precios razonables y reduciendo notablemente las emisiones contaminantes.

Y, quizá para disipar el posible sentimiento de antagonismo entre Estados Unidos y la Unión Europea, concluyó mostrando su convencimiento de que ambos tienen ante sí grandes oportunidades de crecer y mejorar la calidad de vida de sus gentes, si se enfrentan decididamente a los retos y amenazas de quienes “quieren acabar con nuestro sistema de vida y modelo de sociedad”.

Acerca de Pedro González

Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.

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