El curioso caso de los 50.000 argelinos centenarios que cobran su pensión de Francia

Por haber vivido y trabajado en Francia durante once años y quererla como mi segunda patria nada de lo que sucede al otro lado de los Pirineos me es ajeno. Es más, estoy muy pendiente de que al país le vaya bien, tanto por tener un hijo que vive y trabaja allí como porque yo mismo cobro del Estado francés una (modesta) pensión, que complementa la que recibo en España al cabo de 45 años de cotización a la Seguridad Social de ambos países.

Con cada vez más frecuencia la Caja Nacional del Seguro de Vejez gala (CNAV) me exige una fé de vida. Comprendo tal insistencia en saber si aún sigo vivo y coleando, y con derecho por lo tanto a seguir percibiendo esa pensión, toda vez que, al igual que en España, la caja que asegura estas prestaciones sociales está bastante exhausta.

Pero, por eso mismo, me ha sorprendido que el Tribunal de Cuentas francés haya manifestado su estupor al comprobar que nada menos que 50.000 argelinos, supuestamente mayores de cien años de edad, siguen cobrando puntualmente sus pensiones una vez retornados a su país de origen.

De los 4.000 millones que Francia paga a pensionistas que ahora viven en el extranjero, los argelinos perciben más de mil millones. Cierto es que se trata del país que más emigración ha despachado históricamente hacia Francia, pero llama poderosamente la atención que su población de 40 millones de habitantes haya mejorado tanto sus condiciones de vida como para disfrutar de semejante número de personas centenarias que, además, tengan la circunstancia concurrente de haber vivido, trabajado y cotizado en Francia.

Estos más de 50.000 emigrantes retornados a Argelia superan con creces a todas las personas centenarias que viven en España (16.000, de ellos 1.000 extranjeros), y están muy cerca de los 60.000 con que cuenta Japón, el país con la mayor esperanza de vida del planeta.

“Hay jubilados inmortales en el extranjero”, ironiza Rolande Ruellan, presidente de la 6ª cámara del Tribunal de Cuentas francés, autor del informe en el que se apunta al “fraude social” que puede encerrar el caso de los antiguos inmigrantes argelinos.

La Asamblea Nacional ha empezado a analizar y discutir el informe, descubriendo que las pensiones de jubilación se pagan en tanto en cuanto no haya constancia de la muerte del beneficiario. A tenor del debate, en países como Argelia el control es prácticamente imposible si no se cuenta con la cooperación de las autoridades locales. El enorme territorio y la dispersión de su población hace prácticamente imposible la verificación de los que están muertos si no media la buena fé de la familia y los beneficiarios del finado.

La conclusión es que son ya seguramente bastantes miles los hijos y nietos de jubilados muertos, pero cuyo deceso no se ha declarado a las autoridades francesas, los que siguen disfrutando de la pensión del “abuelo”, y que suponen asimismo una buena porción de los mil millones de euros que perciben de Francia los jubilados argelinos.

Se trata sin duda de una pequeña gota en el océano de las preocupaciones de los políticos galos, en vísperas de unas elecciones presidenciales decisivas, para Francia y para la Unión Europea. Pero, entre los votantes, tanto los que ya están jubilados y son pensionistas, como entre los que aspiran a percibir algún día la renta de su vejez al cabo de una vida entera de trabajo, estos “pequeños” casos alimentan no pocos resquemores y resentimientos.

Acerca de Pedro González

Periodista, experto en Política Internacional. Fue director de Redacción de Euronews y fundador del Canal 24 Horas de TVE.
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Una Respuesta a El curioso caso de los 50.000 argelinos centenarios que cobran su pensión de Francia

  1. Eladio Gutiérrez Montes dijo:

    Mientras, en España los jubilados, tras casi 40 años, percibimos unos 2.200 €/mes como máximo, con independencia de lo cotizado y si se nos ocurre hacer alguno trabajo que suponga mas de 8.000€/año deberemos pasar al escenario eufemístico de “jubilación activa” que supone cobrar únicamente el 50% de la pensión ganada tras muchos años, es decir unos 1.000€/mes. En Francia, lo cotizado te da derecho a cobrar la pensión, sin ninguna limitación al margen de que trabajes.

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