"Salvator Mundi", atribuido a Leonardo Da Vinci

¿Y si no fuera un “Leonardo”?

La noticia ha conmocionado de nuevo el mundo del arte. La pintura “Salvator Mundi” atribuida a Leonardo da Vinci, ha salido a subasta en la casa “Christie’s” de Nueva York, alcanzando más de cuatrocientos millones de dólares en las pujas y un nuevo récord de precio para una pintura, título que antes tenía una de las versiones de “Los jugadores de cartas de Cezanne”.

La obra está relacionada con el “Salvator Mundi” de Antonio Allegri da Correggio, con el “Salvador adolescente” que se exhibe en el Museo Lázaro Galdiano de Madrid, atribuida a Giovanni Antonio Boltraffio o con “El redentor bendiciendo”, una tabla al óleo donada como obra de Leonardo por el papa Paulo V a Scipione Borghese (actualmente en la galería del mismo nombre) y más tarde atribuida a Marco de Oggiono, más otras versiones del mismo tema como la del príncipe de Liechtenstein en las que se ha acabado excluyendo a Leonardo como autor. En enero de 2012, la National Gallery de Londres daba a conocer un buen grupo de seguidores de Leonardo y se incluía este “Salvatore Mundi” conocido por copias o versiones posteriores de formato algo más pequeño.

El mes pasado, circulaba ya la noticia por los medios de comunicación: “Descubierta una nueva pintura de Leonardo….” y su salida al mercado de arte apadrinada por prestigiosos especialistas de la casa “Christie’s”, preparando ya el lanzamiento comercial de la misma incluyendo sus antecedentes históricos (al parecer estuvo en la colección de Carlos I de Inglaterra, siendo vendida y recuperada por su hijo Carlos II en 1763) y actuales (su adquisición reciente por un coleccionista privado por un precio que, como es propio de la discreción del mercado oscilaba entre 80 y 120 millones de euros)

Entre unas cosas y otras la obra se mantuvo perdida durante un tiempo para reaparecer en el año 1900 muy deteriorada y con restauraciones incorrectas. Se adquirió, al parecer, por el coleccionista británico Frederik Cook a principios de siglo XX por el equivalente a 930 euros; fue subastada como copia de Boltraffio en 2005, pasó quizás a un consorcio neoyorquino de nombre “RW Chadler”, una colección privada en 2011 y se exhibió en la citada exposición retrospectiva de la National Gallery en 2012. Toda una “historia” con cierto halo de misterio que siempre es un valor añadido en el mercado, acompañada de un proceso de restauración y análisis científicos, que tampoco vienen mal.

Al parecer, la obra original (luego copiada por sus discípulos) fue realizada para el rey Luis XII de Francia entre 1506 y 1513; es una tabla de nogal de 66 x 45 cms. y fue comparada con mas de veinte copias conocidas, por el doctor Robert Simon de la Universidad de Columbia que dictaminó su “valor incalculable” (ahora concretado en la subasta de Christie’s). Partió de 70 millones de dólares para llegar a una pugna final de dos compradores que la llevaron hasta el precio de remate final, pero… ¿y si no fuera un “Leonardo”?

Entramos aquí en las procelosas aguas de las atribuciones artísticas en épocas donde, tras la “marca” del titular del taller, determinado número de “ayudantes” replicaban una y otra vez los encargos para satisfacer a los clientes. Por esa razón el pragmatismo del “mercado” en lugar de basarse en la calidad de las obras, se basa en la “marca” de fábrica. Ejemplo de ello tenemos en algunos de esos ayudantes como Gian Giacomo Caprotti (“Salai”), Andrea Solario o el mismo Boltraffio (entre otros), cuyas obras pueden ser motivo de confusión en su atribución específica, incluso con los estudios técnicos y científicos que traten de avalarlas ya que, en el taller se han utilizado los mismos pigmentos, los mismos aglutinantes, las mismas preparaciones y hasta los mismos soportes para producir obras en serie.

Con motivo de la retrospectiva de Leonardo de la National Gallery de Londres, una olvidada “Gioconda” del Museo del Prado, tras una adecuada restauración, recuperaba los colores originales y la frescura inicial. Incorporada a la exposición suscitó de inmediato la controversia en comparación con la del Museo del Louvre. Una controversia que desmitificaba el “mito leonardesco” al hacer dudar a los expertos. La solución sería atribuirla al ya citado “Salai”, discípulo que acompañó a Leonardo hasta su exilio y muerte en Francia junto con la “Gioconda” del Louvre, demostrando así su cariño por el maestro (se supone incluso que, dada la probable homosexualidad de Leonardo, fuera su “modelo” preferido cuando se trataba de reproducir la belleza de unos rasgos). Es más, se especula con que, la llamada “Monna Vanta” (o desnudo supuesto de la Gioconda) también atribuído a Leonardo, podría ser un autorretrato del propio “Salai” regalado a Leonardo.

Detrás de todo ello está la apasionante aventura de la historia del arte convertida en cifras fabulosas por el “mercado”. Un lugar donde se dan cita los coleccionistas de verdad junto a los especuladores financieros. Un lugar donde los balances acaban por referirse a transacciones artísticas y los patrimonios de los inversores. Así, los casi cuatrocientos millones de euros por una obra que se atribuye a Leonardo (con independencia de su calidad o estado de conservación), dejan empequeñecida las también importantes cantidades de la cotización de sus ayudantes (el magnífico “Christ au roseau” de Andrea Solario alcanzó los casi setecientos mil euros en una subasta francesa del año 1994) y la calidad indiscutible del “Salvador adolescente” del Museo Lázaro Galdiano, queda empequeñecida ante este nuevo (y polémico aún) “Leonardo” vendido a un nuevo (y supuestamente rico) propietario pasando quizás a formar parte de sus inversiones, pero… ¿y si no fuera “Leonardo”? Sólo el mercado tiene la palabra final.

Acerca de Juan Laguna

Colaborador de Fundación Emprendedores.

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Una Respuesta a ¿Y si no fuera un “Leonardo”?

  1. O'farrill dijo:

    Siempre hay algo misterioso en las obras del entorno de Leonardo. Quizás ese morbo sea el que mantiene el mito. Hay que recordar también las copias que se vendieron de la “Gioconda” por Eduardo de Valfierno (supuesto inductor del robo en el Louvre) y que siguen moviéndose en el mercado. En el año 2012 se presentaba además la “Mona Lisa de Isleworth” una variante supuestamente anterior a la conocida en Zürich o el “Retrato de Isabel de Este” (o Catalina de Siena) también atribuido supuestamente a Leonardo, en una colección particular de Suiza….

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