Business Etiquette

Protocolo Empresarial: “Business Etiquette” y Fórmula RES

Actualmente, el mundo empresarial tiene un nuevo concepto de la organización de actos sociales que ha provocado una necesidad de adaptar las técnicas protocolarias. Principalmente en el sector privado, en que se desarrollan gran cantidad de eventos de mayor o menor relevancia social, que ya no pueden dejarse a la improvisación o a la buena voluntad de personal no cualificado. Es por ello conveniente que las empresas, con independencia de su sector o tamaño, destinen una parte de sus recursos a cuidar su imagen, aunque sólo sea por el hecho de que, aún sin pretenderlo, las empresas siempre comunican, sus normas y sus políticas, a las personas de dentro y fuera de su organización.

La palabra “etiqueta” sigue teniendo mala reputación. Por un lado, porque suena a pretencioso y a aburrido. Por otro, porque las reglas que se prescriben pueden entrometerse en nuestros sentidos de libertad e individualidad.

Pero lo cierto es que el concepto Etiqueta se ha convertido en esencial, particularmente en el mundo empresarial, donde los nuevos canales de comunicación, como LinkedIn, Facebook y Twitter, han desfigurado las líneas de adecuación previas, obligándoles a volcar recursos en este novedoso territorio de las Redes Sociales.

Lo cierto es que el concepto Etiqueta se ha convertido en esencial

Los tiempos cambian, evolucionan con gran rapidez, y también lo hacen las normas de comportamiento profesional. Pero eso no significa que la etiqueta básica, el protocolo empresarial de siempre adaptado a los nuevos tiempos, no importe. En numerosas ocasiones olvidamos que los negocios se hacen con personas y que las “buenas maneras” pueden marcar la diferencia. Según estudios de la Universidad de Harvard y el Instituto de Investigación de Stanford, el 85% del éxito en el trabajo está basado en “aptitudes”, mientras que sólo el 15% en el conocimiento técnico.

La etiqueta en los negocios, entendida como parte de la imagen-marca con que interactuar en la Sociedad de la Información, proporciona un escenario en el que los profesionales se comunican, operan y colaboran. Profesionales competentes saben que hay una manera correcta de interactuar con sus colegas, construyendo relaciones positivas conforme al ejercicio y práctica de una buena etiqueta, mostrando habilidades comunicativas:

A las personas que hablan hay que darles toda nuestra atención, mantenerles contacto visual de manera que perciban nuestro compromiso en su conversación. Practicar la “escucha activa” y reforzarla con una sonrisa y un apretón de manos al final, son modos que no hay que perder, sino que cuidar, también en los actuales canales de comunicación.

La etiqueta corporativa nos permite interacciones positivas y libres de estrés, al poner en práctica las siguientes habilidades, con que construimos un marco de seguridad y confort para nosotros y nuestros interlocutores:

  • No descuidar los usos de estricta buena educación que dicta el sentido común, tendencia actual en canales de mucha interacción y rápido consumo. Seguir con el uso de los “por favor”, “gracias” y “de nada” en el ámbito profesional proporciona un ambiente de confianza.
  • Fomentar la comunicación entre personas, no entre cargos, cultivando las presentaciones personales.
  • Mantener la importancia del cuidado del lenguaje es vital en la comunicación actual, en bastante maltrato en formato verbal y escrito. Aún con una cierta relajación informal, habitual en los tiempos modernos, el esmero en el lenguaje se ha de tener en cuenta en beneficio de nuestra propia imagen.
  • Prescindir de terminología ofensiva, despectiva o de argot, que son inaceptables en un ambiente profesional, por distendido que sea el registro. Debemos utilizar oraciones completas, evitando emoticones; y no escribir mensajes de correo electrónico en letras mayúsculas, interpretados como gritos, según el Oakton Community College de Illinois. Ya Francisco de Quevedo, en el siglo XVI, nos traía a colación: “Te reciben según te presentas, te despiden según te comportas”.
  • No interrumpir. Estamos tan ansiosos por ofrecer nuestras opiniones que a menudo interrumpimos a los demás en la mitad de una frase. Esto es una falta de respeto por las opiniones ajenas.
  • Recordar que ser afirmativo no implica ser agresivo.
  • Evitar el “Big Two”, como lo denominan los anglosajones. Es decir, prescindir de temas como la política y la religión, que son asuntos muy delicados para el trato en un ambiente profesional.
  • No consultar el móvil durante las reuniones. Que teléfonos móviles suenen en medio de reuniones y conferencias es considerado como grosero y poco profesional. Es una falta de respeto y molestia hacia y para los demás asistentes.
  • Ser puntual. Porque si bien es cierto que todos estamos ocupados, ser puntual demuestra a los demás que se valora su tiempo. Llegar tarde no significa que se está más ocupado que otras personas; sólo significa desconsideración.
  • Y, ante cualquier duda o cuestión que nos pudiera surgir, aplicar la Fórmula RES. Para los expertos: Saber, Ser y Estar que reúne y sintetiza la pura esencia del protocolo: La “R”, de Respeto, en el que se apoyan las bases para la correcta convivencia que mejora el trato y evita conflictos. La “E”, de Educación, importante en todos los registros de nuestra vida, todos los días y en todo momento. Por último, la “S”, de Sentido Común, esencial para que un individuo se comporte de una manera responsable y aceptable en la sociedad.

Para finalizar, el consejo más importante es recordar la regla de oro en todo lo que haces: “Trata a los demás como quieres ser tratado”.

Acerca de Carmen Mª Martín Pizarro

Profesional de Turismo, Protocolo y Eventos. Graduada en la Universidad Juan Carlos I de Madrid.
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