Aurelio Delgado in memoriam

Aurelio Delgado, in memoriam

El pasado día 31 nos ha abandonado Aurelio Delgado, el hombre cabal que ejerció de director del Gabinete de su cuñado Adolfo Suárez, a quien se dedicó con lealtad extrema y mucho de renuncia de sí mismo. Durante los años de presidencia de gobierno, Lito, así llamado por sus amigos, organizó en Moncloa la llamada fontanería. Aquella oficina de apoyo era la perfecta metáfora de lo que el propio Suárez dijo en uno de sus célebres discursos: mantener funcionando las tuberías mientras la vieja casa del franquismo era demolida para construir el nuevo edificio de la democracia. El propio Aurelio describía así aquel trabajo intenso de la transición: “Éramos seis: tres mujeres, Carmen Díez de Rivera, Julia Martínez y Ana Martínez de Leiva y tres hombres, José Manuel Otero Novas, Manuel Ortiz y yo. Las jornadas normales podían acabar las dos de la mañana. El día del secuestro de Villaescusa, Suárez se retiró con Gutiérrez Mellado a las cuatro de la mañana y yo me quedé apagando las luces de La Moncloa”.

Conocí a Aurelio con motivo de mi elección como presidente de UCD-Madrid, en momento tan singular como haberse ganado las elecciones bajo el tirón de Suárez, que pasó de ser discutido por las élites en 1976 a ser votado por la mayoría de los españoles el 1977. Y lo más difícil: sin un partido político detrás, solo había sigla. El partido comenzó a hacerse el año siguiente. Y con ochocientos militantes se celebró el primer Congreso en el que fui elegido. Me acercaba a la política sin experiencia, siguiendo el impulso de tantos españoles del momento, motivados por contribuir a la democracia desde la aspiración colectiva de alcanzar la convivencia tantas veces frustrada en nuestra historia. Aurelio se convirtió en un primer guía de mi peripecia personal, cuando llegado a la política desde mi actividad directiva en la empresa privada, no tenía la más mínima idea de que, los que militan en los partidos de ideología contraria son meros adversarios, y entre los que militan en el tuyo están los auténticos enemigos. Bien lo supo Aurelio, pues al estar en la primera fortaleza que debía abatirse para acabar con Suárez, tuvo que soportar ataques y presiones que fueron más lejos de las palabras, pues incluso se resintió en su propia economía cuando, dimitido el Presidente, fueron a por sus directos y más leales colaboradores.

Recuerdo que, por aquel tiempo de efervescencia democrática, tiempo de gigantes que hicieron lo que parecía imposible: la transición que ha dado cuarenta años de convivencia solidaria y pacifica (búsquese un periodo similar en cinco siglos de nuestra historia y señáleseme) recuerdo —digo— que uno de los periodistas mejor informados del momento, Pedro Rodríguez, me decía que en la Moncloa el cerebro más inteligente era el de Aurelio, y no hacía excepción. Si acaso el juicio de Pedro podía discutirse, lo que no era discutible era que estaba retratando a un hombre íntegro, de lealtad inigualable, capaz de sacrificar su propio yo, como sé que hizo no solo en Moncloa sino en su posterior singladura con el ya ex presidente montándole el despacho de Antonio Maura. Pasado el tiempo, Aurelio, con otros participes de la transición, en muchos casos desde distintas ideologías, promovieron la Asociación de Defensa de los Valores de la Transición que sigue manteniendo su espíritu, presente en nuestra Constitución. Junto a su inquietud política, Aurelio fue un gran emprendedor orientado a medios de comunicación. El Diario de Ávila, el Diario de Soria, el Diario de Alcalá, incluso el último intento de salvar el Diario Ya, cuando comenzaban a percibirse los problemas del periodismo en el papel, son ejemplo de su actividad empresarial tras abandonar la política. La Fundación emprendedores lo tenía como un patrono de honor. Le despedimos dejando nota de nuestra admiración, nuestro cariño y nuestro recuerdo perenne. Descanse en paz.

Acerca de Abel Cádiz

ABEL CÁDIZ RUIZ es el presidente de la Fundación Emprendedores. En el pasado asumió un compromiso con la transición política, al lado de Adolfo Suárez. Fue miembro del Consejo Nacional de la UCD y Presidente en Madrid. Tras ser diputado por la Comunidad de Madrid abandonó la política para dedicarse profesionalmente a la docencia y a la actividad empresarial.
Esta entrada fue publicada en Obituarios y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.

3 Respuestas a Aurelio Delgado, in memoriam

  1. diario. Era un placer charlar con él y comentar muchos episodios piliticos de aquella época. Gran recuerdo de él. DEP dijo:

    Conocí a Aurelio (Lito) en su etapa del Diario de Ávila cuando en aquellos tiempos yo ponía en marcha mi primer proyecto empresarial en la comunicación con el diario Sierra que tirabamos en su d diarioVernos todas semanas era

  2. Jose Luis Sanchis dijo:

    Magnifica persona y amigo entrañable.
    Un recuerdo para siempre

  3. María Jesús Prieto-Laffargue dijo:

    Al conocer hoy que Lito nos ha dejado y está ya con nuestro Dios quiero dar testimonio de su grandeza ,de su cordialidad,su saber hacer,la bondad que presidía sus actuaciones. Confié en él y nunca me defraudó,seguí sus consejos y acerté.Siempre le tendré en mi corazón
    Maria Jesús

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *